como espejos, la luna duerme las lágrimas
en noches de mil lunas.
¿Dónde estarán las cautivas esperanzas
de los ángeles sin alas?
Hoy, ya no somos el mañana
ni aún fuimos pasado.
Redes de pescador que
amaronA Jerusalén gritando
¡SHALOM hemos resucitado!
María Auxiliadora Fonellosa