Juan Miguel Roca Martínez
Recordar a Federico nuevamente porque se acerca el nonagésimo o noventa aniversario de su muerte es llorar en poesía porque Federico vivía en poesía. Era para él este arte literario de la palabra poética así como un fruto natural para cuyo nacimiento, involuntariamente quizás, sembraba en el terreno de su primera inspiración aquello que imaginaba y con su cultura conseguía plantar algo así como un estímulo intenso en los cimientos más profundos de la tierra. Me refiero a esos cimientos terrosos que sedimentan nuestros valores humanos, porque nos reconocemos personas humanas en el espejo de sus poemas y sus obras dramáticas. La pasión amorosa, la desolada tristeza, la íntima amistad, el desengaño más cruel, la ternura por lo sencillo, la dignidad propia ante el desreconocimiento, falta de reconocimiento o desconocimiento de los otros hacia uno mismo son vivencias íntimas que captamos cuando leemos sus obras.
En cuanto a su manera de ser era de carácter sencillo, abierto y muy sociable. Tenía una personalidad distinguida, una actitud prudente y reflexiva, una manera de vestir acorde con su clase social y una voz que subyugaba a quien le escuchaba porque como decía Vicente Aleixandre, uno de sus mejores amigos que convivió con él en la Residencia de Estudiantes en Madrid, tenía una voz con un alto poder de seducción, era su persona dotada de una simpatía elevada al fenómeno cósmico y todo él representaba a un ser extraordinario, era sencillamente irresistible.
Definir su manera particular trae consigo sentir su cercanía y cuando esto ocurre no podemos sustraernos al recuerdo de la forma en que murió. Que después surgiera la cuestión de dónde se encuentran sus restos es algo ya tan manido que no voy a referir todo lo que ya se sabe. Sin embargo, he de matizar algo al respecto. Ian Gibson, ese irlandés enamorado de España, especialista en la vida y obra de Federico dice que se trata de un patrimonio colectivo y que ha de saberse dónde se encuentra. A mí me parece que la familia sí lo sabe, pero no quiere decirlo porque no tienen ganas de que surjan nuevas polémicas. Qué sentido tiene que una cuestión que pertenece al ámbito de lo privado familiar se haga público. No parece que sea lo más correcto por la familia. Mejor así, pues solo hay que ponerse en el lugar de sus descendientes y así valorar lo privado de otros por lo privado de uno mismo.
Intuyo que este escrito se me ha pedido para la ocasión del aniversario por alguien a quien tanto estimo y sobre todo por el motivo por el que me invita a ello. Y presiento le gustaría que expresara algo de la relación de Federico García Lorca con el fenómeno del flamenco. Muchas son las experiencias que tuvo el poeta viviendo dichas manifestaciones musicales del pueblo de primera mano. Ya de cinco años escuchaba las cancioncillas tradicionales y rurales en la Huerta de San Vicente. Posteriormente en los nuevos lugares a los que iba por cambio de colegio y otras experiencias, asimilaba cuanto veía y leía con total vocación. Por eso llegó a decir en una de sus conferencias que a quien pasa hambre le regalaría no un bocadillo sino un bocadillo y un libro para que todos puedan tener acceso a una mínima formación.
Pasado un tiempo conoció a artistas del flamenco, cantaores, guitarristas y bailaoras y para él era aquello de un valor cultural tan intenso que habría que conseguir que sobreviviera, porque no estaba bien visto ya que solo se manifestaba en la vida cotidiana de las calles quedando reducido a un público de familia o a lo sumo de un barrio marginal. Consciente de ello sentía la necesidad de aportar su granito de arena y en 1921 aparece Poema del Cante Jondo en el que reforzó su interés por tal forma musical y cantaora. Ada Samy en El Diario.es del 5 de junio de 2026 dice que se nota en esta obra muy asociados sus sentimientos a algunos estilos flamencos como las seguiriyas, las soleares, las saetas o las peteneras. Y tanto fue así que uno de sus poemas se titula “Gráfico de la petenera”, del cual existe una interpretación con la flamenca voz de la cantaora “La Argentinita” y Federico acompañándola al piano. Cuando después en 1928 aparece publicado Romancero Gitano, el autor profundiza en elementos vinculados a la cultura gitana y el universo simbólico relacionado con lo jondo.
En 1922 solicitada su colaboración por el inspirador del proyecto, el extraordinario compositor de música clásica, D. Manuel de Falla tras informar del proyecto a las instituciones públicas consiguieron la celebración del Primer Concurso de Cante Jondo en Granada. Un hito histórico en la transmisión oral de los cantes populares y tradicionales de Andalucía al que acudieron pintores, fotógrafos y personalidades reconocidas de la cultura de fuera de España. En dicho concurso el ganador del Primer Premio fue un tal Diego Bermúdez “El Tenazas” y también destacó la actuación del que entonces era aún un niño, el archiconocido e histórico Manolo Caracol.
Fruto de la preparación de dicho concurso, Lorca haría una serie de conferencias en torno al cante jondo y años más tarde expondría en Buenos Aires su famosa “Teoría del duende” en la que a partir de la frase de Manuel Torre que conoció “Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende” desarrolla Lorca una teoría para tratar de explicar ese misterio que existe en el arte, especialmente en el flamenco.
Pero nada mejor para calibrar la importancia tan alta que Federico le daba a aquellas músicas y cantes jondos como las palabras de su sobrina Laura García Lorca, Presidenta de la Fundación Federico García Lorca.
Laura nos comenta que en su conferencia sobre el cante jondo (1922) Federico escribió “Una de las maravillas del cante jondo, aparte de la esencia melódica, consiste en los poemas. Todos los poetas que nos ocupamos actualmente, en más o menos escala, en la poda y cuidado del demasiado frondoso árbol lírico que nos dejaron los románticos y los posrománticos, quedamos asombrados ante dichos versos.
Las más infinitas gradaciones del dolor y la pena, puestas al servicio de la expresión más pura y exacta, laten en los tercetos y los cuartetos de la siguiriya y sus derivados.
No hay nada, absolutamente nada, igual en toda España, ni en estilización, ni en ambiente, ni en justeza emocional”.
El interés de Lorca por el flamenco está en el marco de un profundo conocimiento de la música popular de España, de toda su geografía y de todas sus lenguas. Es justo que la poesía de Lorca alimente el flamenco de nuestro tiempo, que sus palabras perduren asociadas a él y que perviva su voz en el género que más le emocionaba.
Como remarca la crítica Julia E. Chacón en su artículo, leer a Lorca sin flamenco es perder el ritmo que late bajo sus imágenes y la urgencia que sostiene su visión. Lejos de ser un adorno en su reputación literaria el flamenco fue el latido de su modernismo y la música que llevó sus palabras al escenario.
Estas palabras coinciden con la perspectiva y análisis de Marta Sánchez Gento quien en la revista “Zoco Flamenco” de Madrid, expone que se produce una retroalimentación entre el poeta y el flamenco, del que es ejemplo más evidente Camarón de la Isla quien llegó a dar nombre a uno de sus discos con un poema de Lorca “La Leyenda del Tiempo”, incluído en su obra teatral “Así que pasen cinco años”. También” Nana del caballo grande” del mismo cantaor es un poema extraído de Bodas de sangre. Al igual que el poeta el disco fue realmente revolucionario en su tiempo. Ana Belén y Manzanita también tuvieron éxito al convertir en canción popular “Romance sonámbulo” del Romancero gitano. Incluso Enrique Morente con La Aurora de Nueva York.
La figura del poeta ha servido de inspiración constante para la composición y puesta en escena de numerosos espectáculos de carácter flamenco.
En 2002 la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y el Patronato de La Alhambra y el Generalife instauraron el programa “Lorca y Granada” en los Jardines del Generalife.
En 2016 aparece el álbum flamenco “Lorca vivo” producido por Javier Limón y Juan Carmona en la “Casa Limón” en una entrega de El País en donde se escuchan versiones de cante flamenco de diversas composiciones de Lorca, como José Mercé interpretando por tangos el poema “Agua, dónde vas?” de Lorca, con una letra que lleva el mensaje de la fugacidad de la vida. También se escucha a Enrique Morente, Arcángel y Alba Molina con su “Verde, que te quiero verde”, Carmen Linares y Camarón con “La nana del caballo grande”.
El Ballet Flamenco de Andalucía bajo la dirección de Rafaela Carrasco con su espectáculo “Tierra-Lorca” rememora el cancionero popular andaluz que marcó la vida del poeta.
Hay iniciativas privadas como el Centro Cultural “Federico” impulsado por el cantaor Miguel Poveda en Granada que busca conservar y difundir la memoria artística y personal de Lorca. En 2024 aporta un trabajo inspirado en el “Poema del arte jondo” y en su cante interpreta un estilo que él llama “lorqueñas” con letras de los poemas de Federico.
En 2025 el Teatro Real de Madrid estrenaba “El Público”, un drama confesional, delirante y misterioso de Federico García Lorca, compuesto por Mauricio Sotelo. Participan los cantaores Arcángel, Jesús Méndez, el bailaor Rubén Olmo, el guitarrista Cañizares y Agustín Diassera en la percusión, obra definida como “ópera con alma flamenca”.
También en el imponente escenario del Teatro Real la cantaora Rocío Márquez estrenó su espectáculo “Ritos y geografías de Federico García Lorca” acompañada por Pepe Habichuela, Arcángel, Miguel Ángel Cortés, Agustín Diassera y Leonor Leal, una recopilación de canciones populares que ya grabaran en 1931 Lorca y La Argentinita intercalándolas con fragmentos de la obra del poeta.
Resulta curioso mencionar que en 2024 la Real Academia Española publicó una edición del Romancero Gitano que lleva la reproducción facsimilar del ejemplar del Romancero que Federico dedicó a Dámaso Alonso en 1928 cuando el poemario de Lorca fue publicado por primera vez en la Revista de Occidente que dirigía Ortega y Gasset.
Sirve este dato para recordarnos Javier Díez de Revenga catedrático de Literatura Española en la Universidad de Murcia, de cuya hermana recibí clases en el curso 1976-1977 que esta edición reproduce fielmente la cubierta original mostrando un expresivo dibujo del poeta con un no menos atractivo jarrón con flores, reflejando así las dotes que también tenía Federico para el dibujo. Más interesante aún la dedicatoria autógrafa del poeta que reza así: “A mi querido Dámaso con un abrazo de Federico. 1928. Residencia. Madrid” y en la página siguiente la firma de Dámaso que indica la propiedad del libro. Dicho libro se encuentra custodiado en la Real Academia Española. En dicha edición releyendo dedicatorias encontramos que el “Romance a la Guardia Civil” lo dedica a un murciano de prestigio Juan Guerrero (1893-1955), “cónsul general de la poesía” como así le denominó el poeta. También el doctor Rafael Méndez (1906-1991) médico farmacólogo de la ciudad de Lorca, discípulo de Juan Negrín, catedrático en Sevilla, Harvard, Chicago y México, compañero suyo de la Residencia de Estudiantes, a quien dedica Reyerta. El Romancero guarda aún muchos secretos como obra literaria, relaciones que conectan lo popular con lo culto, lo tradicional con lo innovador.
Por último, considerar la influencia de Federico en las artes visuales y la interdisciplinariedad de nuestro tiempo actual. Judith Stalling-Ward, doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de Norwich, Northfield, Vermont (Nueva Inglaterra) Estados Unidos, seguidora del Festival Internacional de Cante Flamenco de Lo Ferro, nos menciona que hay exposiciones como “Vals en las ramas” en el Centro Federico García Lorca en Granada vinculando así su obra poética con la creatividad de artistas plásticos, evidenciando un diálogo que trasciende generaciones y fronteras. Se está produciendo también una revitalización en la dimensión teatral de Lorca con nuevas producciones que reinterpretan sus obras clásicas desde perspectivas actuales como la música y la performance. Así el largometraje “La Casa de Bernarda Alba” dirigido por Marta Coro Casto.
Igualmente ayudan a la difusión las redes sociales Facebook, Twitter, Instagram y otras permitiendo que nuevas generaciones descubran su obra, democratizando el acceso.
Igualmente Judith nos informa que existe un estudio bibliométrico reciente de la Web of Science que revela que la producción científica sobre Lorca ha crecido de manera sostenida y que la producción académica ha evolucionado hacia una exploración más completa y multidimensional que abarca el cine, la psicología, la historia y la cultura. Titulado “El universo de Lorca en la literatura científica: Web of Science y Scopus” 2024 fue realizado por Eduardo Ruiz Baena y otros investigadores de la Universidad de Granada.
Además se emplea el paisaje lingüístico lorquiano para la educación literaria acercando su obra a estudiantes y públicos diversos. Un artículo académico de 2024 de Clara Eugenia Peragón López analiza los signos conmemorativos y escritos expuestos en espacios públicos relacionados con Lorca en España.
A pesar de todo ello todavía no ha sido admitido Federico García Lorca póstumamente en la (RAE) Real Academia Española. No hay registros oficiales ni noticias recientes que indiquen que Lorca haya recibido esta distinción. Aunque Lorca es una figura central en la literatura española su incorporación póstuma no ha ocurrido todavía.
Dede el primer poema que conocí del poeta “Los lagartos” de su primera época hasta hoy todo lo que ha escrito me emociona y me hace reflexionar sobre muchas cuestiones de todo tipo. Su sensibilidad impregna de profundas vivencias a todo aquel que lo lee. Como final de esta colaboración valga para él un poema recién creado para esta ocasión de mi propia autoría como es el siguiente.
A FEDERICO GARCÍA LORCA
SONETO
POETA REDIVIVO
Pluma libre tú, Federico, amigo
corazón con siete espadas de plata
sobre la arena de un mar escarlata,
poeta del amor, yo muero contigo.
Palabra de suave luz que yo sigo
leyendo en tempranas hojas rociadas
de dibujos y música rimadas
nacidas en la cuna de los siglos.
Escritura sagrada que no olvido,
verso sereno, voz al viento dada,
poema que de tu musa suspendido
regalando vas dulce miel al alma
y en las almas renaces redivivo,
sembrador de belleza y esperanza.
Juan Miguel Roca. Licenciado en Filosofía y Letras, Filología Hispánica. Escritor y Delegado Permanente de la Unión Nacional de Escritores de España para las Relaciones con el flamenco.
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