Alfredo Jurado, poema

 

Que se muestre la luz

Que se muestre la luz

con todo su prodigio,

Que se muestre;

que ahonde en nuestros ojos

hasta alcanzado el fondo,

y llamémosle día;

que así para los ojos

se alcance la visión,

que transcienda el espacio,

-el más extenso espacio -.

Sepárese la luz de la tiniebla,

pues ya no habrá lugar en la consciencia,

si aquella obscuridad

no nos deja sentir

del color ni las formas.


Transcendencia

… Y cuando ya agotado en este espacio,

en esta dimensión en que me encuentro,

habrá llegado a mí cierto propósito;

allí la luz del día me aboca hasta un destino,

en este medio intrínseco que me orienta a la fe;

este latido interno que me inunda,

desde este corazón que me presta su flujo,

me hace correr la sangre, vivifica mi cuerpo;

me llena de la vida.

 

Se dispersa de un lejos la dimensión que habito;

nuevamente comienza a existir magnitud,

y así poder de nuevo comenzar


                               las ganas de vivir cada mañana.