Alfredo Jurado, poema

 

Transcendencia

… Y cuando ya agotado en este espacio,

en esta dimensión en que me encuentro,

habrá llegado a mí cierto propósito;

allí la luz del día me aboca hasta un destino,

en este medio intrínseco que me orienta a la fe;

este latido interno que me inunda,

desde este corazón que me presta su flujo,

me hace correr la sangre, vivifica mi cuerpo;

me llena de la vida.

 

Se dispersa de un lejos la dimensión que habito;

nuevamente comienza a existir magnitud,

y así poder de nuevo comenzar


                               las ganas de vivir cada mañana.