Transcendencia
… Y cuando ya agotado en este
espacio,
en esta dimensión en que me
encuentro,
habrá llegado a mí cierto
propósito;
allí la luz del día me aboca
hasta un destino,
en este medio intrínseco que me
orienta a la fe;
este latido interno que me
inunda,
desde este corazón que me
presta su flujo,
me hace correr la sangre,
vivifica mi cuerpo;
me llena de la vida.
Se dispersa de un lejos la
dimensión que habito;
nuevamente comienza a existir
magnitud,
y así poder de nuevo comenzar
las ganas de vivir cada mañana.