Infierno terrenal
La tierra suda fuego
y vomita pavesas encendidas.
El sol, la luna y las perseidas
se averguenan de la actitud
de los pirómanos
detrás de un espeso velo gris.
Una trenza de luces
azules, blancas y ámbares
atraviesan la noche
en pos del riesgo.
Los brigadistas se aúnan
para proteger otras vidas
a crédito de las suyas.
Un hediento remolino
me envuelve hasta el confín
de la vida y la muerte.
Un silencio y otro silencio
posan sus ojos
sobre un rescoldo humeante.
Asienten.
Una corona de penas
me inclina la cabeza
hasta la quiebra del infinito.
La abuela se arrodilla,
eleva sus manos al cielo
y una plegaria a su Santo
para que el aire reme
contra el fuego
y que los pájaros de hierro
no dejen de llorar sobre las llamas.
El peligro se retira…,
le susurra una voz sin aliento.
La anciana sonríe al ver
sofocarse las llamas.
Inferno terral
A terra suda lume
e vomita muxicas acesas.
O sol, a lúa e as perseidas
Avergoñanse
da actitude dos pirómanos
detrás dun tépedo veo gris.
Unha trenza de luces
azuis, brancas i ámbares
rachan a noite
tras do risco
os brigadistas aúnan vontades
para protexer outras vidas
a crédito das súas.
Un fedorento remuiño
envólveume ata o confín
da vida e da norte.
Un silencio e outro silencio
pousan seus ollos
sobre dun rescoldo fumegante.
Asenten.
Unha coroa de penas
inclíname a cabeza
ata a quebra do infinito.
A avoa axeónllase,
eleva as mansa o ceo
e unha pregaria ao seu Santo
para que o ar reme
contra o lume
e que os paxaros de ferro
non deixen de chorar sobre das chamas.
O perigro retírase…,
susurra unha voz sen alentó.
A anciá sorrí ao ver
sofocarse as chamas.
