Amador Fonfría, poemas

 

Renacer

Lloro por un amor

yacente,

aunque sus recuerdos

sean el sentido

y el castigo de mi vida.

Pongo un ramo

de rosas negras

en el ara de lo imposible.

Mis labios

entierran su nombre

en el silencio

y mis ojos ahogan su imagen

en el océano de la noche.

 

El viento redentor

arrastra las cenizas

de nuestro intrépido fuego.

Arranco la venda,

miro hacia delante.

Tengo la sensación

de nunca haber amado

y busco el renacer

en la sonrisa de la luna.


Sinvivir

Desde que mi amor se fue

tengo una pena en el pecho

que no me deja respira respirar.

 

¡Ay…! virgen del Carmen…,

arráncamelo del pensamiento

que de las entrañas no quiero.

 

Me vestiré de ti,

cuanto quieras

y te rezaré

cuanto pueda,

pero yúdame a olvidarlo,

que así no puedo vivir

ni de noche, ni de día.


Amanecía

El camino nunca tiene fin. El horizonte se apura hacia delante.

Tomas Tranströmer

El alba no madrugó;

Esperaba despertarnos

entre la multitud.

Nuestras miradas

nublaron aquel sol otoñal

del Madrid vespertino.

 

Entreabrimos nuestras almas

al latir de un solo corazón,

¿el tuyo?, ¿el mío?, ¿o el de los dos?,

que acompasaban

los acordes de un violín, de un chelo

y de un piano callado.

 

Amanecía…

la más bella sinfonía de amor: la nuestra.

 

El hechicero relente

crepitó en nuestras venas.

Tu mirada le susurraba a la mía

lo que la mía a la tuya.

Tu cuerpo entre mis brazos,

el mío entre los tuyos.

Tu sonrisa, mi sonrisa.

Beso a beso nos fuimos silenciando.

 

¡Ya todo estaba dicho!

 

Amanecía…

¿o ya había amanecido?

¡Qué más da!

 

Amanecía…

lo que hoy nos trajo hasta aquí.

 

Amador Fonfría Santín es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.