Alas infinitas
A todas las mujeres que aprendieron a volar con las alas rotas.
No siempre supe que tenía alas.
Durante mucho tiempo pensé que mis pies estaban hechos para aguantar, mis
hombros para cargar, mi voz para callar.
Fui muchas veces silencio.
Fui miedo. Fui vergüenza.
Fui esa mujer que fingía estar bien mientras algo dentro de mí gritaba en un
idioma que nadie escuchaba.
Pero un día —no uno solo, sino muchos pequeños días llenos de
decisiones— empecé a recordar quién era antes del dolor.
No fue fácil. No fue rápido. Pero fue mío.
Y en ese viaje, que aún continúa, descubrí que nunca estuve sola.
Este libro es un canto.
Un canto que nace de la herida, pero no se queda en ella.
Es para ti, mujer que lees. Para ti que sabes lo que es temer, pero también lo
que es sobrevivir.
Para ti que te has reconstruido tantas veces, que ya ni recuerdas cuántas.
No te escribo para contarte mi historia.
Te escribo para que encuentres la tuya entre estas páginas.
Porque nuestras alas no se quiebran, se transforman.
Porque incluso el vuelo más tembloroso es sagrado.
Porque somos muchas.
Y ahora... volamos.
Ana Paula Mena
Ilustración del poema obra de Daniela Rojas.
