Antonia Piqueras, poema

 

El hilo que nos une

No todo sigue igual en mi camino,

ahora tengo otra ausencia;

la ausencia de mi madre.

Sin embargo, el hilo que nos une

no se ha roto, sólo que se ha hecho invisible.

Es un hilo de luz

que nos mantendrá siempre juntas

hasta el día del reencuentro.

Ella me dio la vida o quizás yo la elegí

para crecer en su vientre y, una vez en este mundo,

aprender a vivirla.

Cada una de sus enseñanzas

me ha hecho más fuerte; sin ser consciente

de crear un tesoro, en cada experiencia, cuando

el sufrimiento era más grande que el dolor.

 

Como agua de un manantial, en el silencio,

fluyen los instantes compartidos en tan largo viaje.

El corazón palpita vigoroso

al sentir la emoción que produce.

 

Con un corazón desgastado

se resistía a marchar;

con energía se aferraba a la vivir ,

no por ella, sino por los suyos

a los que no quería dejar solos.

La muerte se la llevó, mas su guadaña

no pudo cortar ese hilo invisible

que me seguirá uniendo siempre a ella.

(Un vals de emociones)