El
hilo que nos une
No
todo sigue igual en mi camino,
ahora
tengo otra ausencia;
la
ausencia de mi madre.
Sin
embargo, el hilo que nos une
no
se ha roto, sólo que se ha hecho invisible.
Es
un hilo de luz
que
nos mantendrá siempre juntas
hasta
el día del reencuentro.
Ella
me dio la vida o quizás yo la elegí
para
crecer en su vientre y, una vez en este mundo,
aprender
a vivirla.
Cada
una de sus enseñanzas
me
ha hecho más fuerte; sin ser consciente
de
crear un tesoro, en cada experiencia, cuando
el
sufrimiento era más grande que el dolor.
Como
agua de un manantial, en el silencio,
fluyen
los instantes compartidos en tan largo viaje.
El
corazón palpita vigoroso
al
sentir la emoción que produce.
Con
un corazón desgastado
se
resistía a marchar;
con
energía se aferraba a la vivir ,
no
por ella, sino por los suyos
a
los que no quería dejar solos.
La
muerte se la llevó, mas su guadaña
no
pudo cortar ese hilo invisible
que me seguirá uniendo siempre a ella.
(Un vals de emociones)
