Antonio Vera, poemas

 

Embrujo
La luna en creciente,
el mar de levante,
la noche y tus ojos 
embrujan el aire,
mis ojos no pueden 
dejar de mirarte,
tus ojos me miran,
me miran y arden,
un fuego de siglos
incendia tu talle,
tu blanco vestido,
tu pelo azabache,
mi alma que quiere,
mi cuerpo cobarde,
el alma le puede 
que el alma es más grande 
y la diosa fortuna 
está de su parte 
cuando la noche juega 
su último naipe.
La luna en creciente,
el mar de levante,
la noche y tus ojos 
embrujan el aire.


El aire del ayer
El aire se estremeció 
cuando te vio aparecer,
¿ eras tú ? o era yo 
viendo el tiempo del revés.

Te acercabas poco a poco, 
deseándote querer,
tu sonrisa iba abriendo 
la cadencia de tus pies.

Me miraste con dulzura,
con dulzura te miré,
cuántos años han pasado,
preguntaste, pregunté, 
y el aire de otro tiempo 
pasó fugaz por tu piel,
por mi memoria lejana,
por tus bellos ojos de miel,

sonrieron tus arrugas,
creo que las mías también,
igual de guapa que siempre,
tú también estás muy bien,
nos mentimos con ternura,
el amor miente tan bien,
nuestras miradas miraban 
desde el aire del ayer.