Manuel Fernando Estévez Goytre
La mañana aún
sigue entre sueños cuando te encuentro en la cafetería de siempre. La estación
de Atocha, nuestro punto de encuentro y nuestro lugar de despedida. Son solo
unos minutos los que podemos compartir, nuestros respectivos trenes parten
hacia lugares diferentes y no coincidimos de nuevo hasta el día siguiente a la
misma hora.
La mesa de
siempre parece guiñarnos un ojo y sin decir nada tomamos asiento cuando, sin
más saludo que un desaliñado buenos días, aparece el camarero con el café
caliente de rigor. Todo es rutina. Todo parece hecho a nuestra medida. Te miro,
me miras, sonreímos y nos besamos.
-Te quiero,
cariño.
-Yo también te
quiero. Te echaré mucho de menos durante la reunión de hoy.
Nuestros
proyectos, como los de cualquier pareja joven, distan mucho de la realidad que
vivimos, aunque la ilusión habita en nuestro interior en estado latente. Pero
siento algo que me dice que no todo va bien. Sé que solo es una corazonada,
pero mis corazonadas suelen cumplirse. Respiro y siento tu aliento como el mío
propio. Bebo un sorbo de café y cuando dejo la taza sobre la mesa la detonación
hace que mi cuerpo vibre. La onda expansiva me desplaza unos metros y arroja mi
cuerpo contra la pared. Cuando me incorporo a duras penas intento ponerme a tu
altura, pero no te encuentro. Ningún ser humano merece darse de bruces con la
escena que encuentro cuando dejo que mi vista caiga al suelo…
Manuel Fernando Estévez Goytre es vocal honorario de la Unión Nacional de Escritores de España.
