Bajo los efectos de la Poesía

 

Estoy finalizando "Assassini“, de Thomas Gifford. Y como siempre me he metido de lleno en el protafonista, que es una bienaventurada persona que se dedica a darle matarile a cargos de la Iglesia. Por lo cual a mi indudablemente me cayó simpático.

Cuando ya me observaba en el espejo y veía a un despiadado asesino, decidí leer Poesía para desconectar. Y volver, no a este insípido mundo del común de los moratales, sino al mundo espiritual de lirismo, reservado a almas sensibles. No por ello exento de crítica social.

"Quise mirar tus ojos/iluminados/verdes como la naturaleza“, dijo Gil  de Biedma. Quien coloca el Amor sobre todos los valores.

Y es que para mi erotismo y crítica social. Sensualidad, lirismo. Cadencia, no tienen valor alguno comparado con ese Amor Eterno de San Juan de la Cruz, quien utilizó la excusa del Catolicismo para lograr que el dios Eros  hablase por su pluma.

Kiko Cabanillas está galardonado con la Medalla de San Isidoro de Sevilla de la Unión Nacional de Escritores de España.