Brunhilde Román Ibáñez, poemas

 

Sherezade

                                                                                                                                  Para Mayalen

 

Flor negada a la hoguera de los dioses

voz celeste ante la luz seca del sultán y el machete

 

“la carne y la muerte son uno”.

 

Una mujer desnuda se enfrenta trémula a la noche

sola en su palabra amaneciente

su voz rizando la marea en el cuerpo del hombre

teje de historias su raíz violenta

el rencor de sus manos, el paladar amargo

y el abismo

una mujer sola desgarra las cadenas

teje con su lengua de narcisos las cuencas áridas,

los ojos del sultán

su brazo implacable

una mujer sola en el lugar del canto

mueve en sus labios la voz antigua de Penélope,

de Antígona, de Circe

conjura a Rosalía, Mirabai, Teresa de Ávila

sor Juana Inés

Abre en el mundo catedrales de luz

abre en el hombre caminos lentos ascendiendo en su pecho

como el corazón del peregrino traspasado de sol.

                                  

Sherezade, yo siento tu latido en mis entrañas

en el fuego sagrado de tu boca

pronuncia la vida

camina inmortal, sobreviviente,

sobre la sangre derramada

crece tu voz, entre amapolas.

 

Poema ganador del segundo premio del Concurso de Poesía Entre Culturas-España Rumanía.


Ay del corazón

                                                                                 A las aladas almas de las rosas

                                                                                                     Miguel Hernández

Ay del corazón que no desborda

ay del corazón que no alza el vuelo

que no sostiene la risa, el mar, la rosa, el mundo

que no mira a la muerte, al sol al mismo ser

la embravecida carne

el ave luminosa

y el milagro


Ay del corazón que no resuena

con la garganta henchida de amapolas

de estrellas que cantan en la tarde lejana

de la boca cierta que esculpe tu voz en mi silencio


Yo miraré a los ojos

a las almas heladas, a las armas

que sin amor vierten sus días a las sombras

del derrotado cuerpo,

a la estéril mentira

al poder que no es poder sino miseria.


Ay del corazón que no ha bebido

del cuenco sagrado de la vida

el pálpito encendido

la verdadera luz en la piel que se ama

y que nos ama

cuenco generoso de la sangre que lucha y ríe y canta

de la savia que sube por los brazos unidos

del amor que nos llena la espalda

de trigo cereal, pan de lo humano,

de las alas las manos del azul la esperanza

Ay del corazón que no desborde.


Poema ganador del primer premio en el III Certamen de Poesía, concedido por la Asociación Cultural Floridablanca de El Escorial en octubre de 2025.

Brunhilde Román Ibáñez es miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores de España.