Bumbury misterioso

 

Francisco José Blas Sánchez

Como si fuera la noche de los tiempos, abandoné el palacio y salí a la calle.  Ahora me encuentro en el desierto de Atacama, aunque puede ser cualquier desierto, después de pasar el ritual del chamán, me he convertido en el rey lagarto, en medio de la oscuridad iluminado por una tenue luz, escucho rock and roll, con tragos de alcohol para ahogar la tristeza a causa de bailar con el enemigo toda la vida, exhausto he quedado después de recorrer tanto camino del exceso, parece que las musas no quieren inspirarme. He visto una luz brillante que ha iluminado todo el orbe unos segundos, y he podido contemplar a un héroe jinete que cabalgaba la luna cantando con él las musas, y las hadas le protegían, bajando y subiendo ángeles al cielo, escoltado por querubines y serafines, un gigante llamado: pequeño. Agarraba con su mano a Iberia, donde héroes eran su ejército de inmortales enamorados, y las musas se casaban con dioses en el reino de Alicia en el país de las maravillas, en donde Oscar Wilde afirmaba que el placer justo era sin duda alguna el peyote. Todas las gentes del lugar adoraban a un único profeta llamado: Bob Dylan. No sé si todo esto es un mito o una leyenda, pero es que el misterio de este héroe ha sobrepasado todas las barreras y las fronteras de lo real y lo imaginario. No quisiera que amaneciera y verme solo porque prefiero la compañía de las ánimas, porque los vivos no viven y los muertos están muy vivos. Aquí en el desierto ahora toca libertad, el amor libre y la paz es una realidad, no se verá amenazada esta armonía y tranquilidad por nada. En el mundo perfecto de la música, las únicas armas son la voz y los instrumentos, que parece que los tocan unos simpáticos duendes. Allá más alto que el cielo cabalga el héroe jinete desafiando a la muerte.

Francisco José Blas Sánchez es vocal honorario de la Unión Nacional de Escritores de España.