Juan Miguel Roca Martínez
Cansada, cansada de tanto/ yo andar por el fuego. /
Dejé a mi familia / por un amor nuevo, /
el cual yo creía / que sería eterno. //
Pero pasaron los días / y se fue muriendo, /
pasaron los días / y se fue muriendo;/
anduve tras ella / lo mismo que un perro, /
pasando vergüenza, / sufriendo desprecio. //
Pero por fin decidí /que así no podía seguir /
y recordé que mi casa/ mi casa está allí, /
y aunque me fui sin palabras /
me esperan los míos/ que son de mi raza /
que son hijos míos/ que diga a mi papa /
“! Por fin, he venío!” /
Porqué no vienes a verme ? si sabes que ando a oscuras/
por el rumor de la gente. / Si llegas a haberme querío /
mi corazón y mi mente/ pero tú así lo has querío. //
Luna, quédate conmigo, / quiero llevarte a mi fragua/
para hacerte unos zarcillos/ de corales finos, /
de viento y de agua. //
para hacerte unos zarcillos/ de corales finos, /
de viento y de agua. //
para hacerte unos zarcillos, /
de corales finos, /
de viento y de agua. //
Esta letra, a excepción de la dos últimas coplas, está tomada, aunque con algunas variaciones, de la canción de Los Chorbos “Vuelvo a casa” que en 1975 apareció en el programa “Señoras y señores” de RTVE.
Sin duda refiere el tema de un desengaño amoroso. Del análisis de la letra se observa que es un hombre quien expresa su sentimiento de amor por alguien a quien conoce y por ello deja a su familia, pero que no llega a ser un amor auténticamente correspondido, motivo por el que vuelve a casa de su familia. Que sea un hombre es indiferente para el sentido de la letra y tampoco cambia nada del arte de la bulería cantada.
El tema se organiza en una breve historia muy bien resumida y muy bien estructurada en distintas fases que coinciden con bastante aproximación con las estrofas o coplas del conjunto musical. En la primera copla se presenta una situación previa: vuelta a casa después de seguir a un amor nuevo que creía bueno, auténtico y no lo fue. La segunda copla refiere la situación de desprecio por no ser bien tratada por él durante un tiempo relativamente largo. En la tercera copla expresa la decisión que tomó de volver a casa, reafirmando en lo más hondo de su corazón el intenso amor a su familia, incluso diciendo a su padre “Por fin he venío”, momento culminante de la emoción que se vive y de la intensidad máxima en la voz de Carmen Carmona con un desgarro total en la expresión cantaora. Es el momento más trascendental y con más carga emotiva, que vuelve a su casa y que los suyos le siguen queriendo.
La copla siguiente ya no parece ser de la canción “Vuelvo a casa”; no puedo confirmar de quién es, pero, sin duda, significa un siguiente paso en la evolución de la historia en la que la cantaora pregunta (pregunta retórica a la manera romántica quizás) al amor que creía eterno.” Si me hubieras querido de verdad a mi corazón y mi alma, por qué no vienes a verme? pero en el último tercio “pero tú así lo has querío” se expone que no por ello cambia la situación, es decir, que ya no hay ninguna posibilidad de volver a verse.
La última copla refiere algo muy distinto, en primera lectura, pero no es exactamente así, porque de manera figurada y poética se está refiriendo a la situación sentimental que está experimentando. Veamos: Dice “Luna, quédate conmigo”. Se dirige a la luna, un elemento del movimiento romántico a la que le pide que se quede con ella. Esto sugiere que, ante su propia soledad, necesita y desea que algo o alguien la acompañe, pues el sufrimiento que produce el desengaño amoroso que siente, le ocasiona la sensación de soledad. Luego dice “quiero llevarte a mi fragua”. Al no poder conseguir que la luna se quede con ella, intenta llevársela a su fragua, pero esto no es posible en la realidad. Lo que quizá está dando a entender es que en su imaginación sí se la lleva a su fragua, pero a su fragua de creación poética. Imaginación creadora que, a partir de una luna soñada o imaginada, la adorna con “unos zarcillos de corales finos, de viento y de agua” que dice que le va a hacer. Todo eso dirigiéndose a un “tú” que identifica con la luna, como si la luna fuera una persona que le puede escuchar.
Un zarcillo es un pendiente de mujer de forma circular de tamaño mediano, que puede contener varios y diferentes colores predominantemente claros: “finos”, que además parecen moverse: “de viento y de agua”. Aplica a los zarcillos los colores de los corales del mar que suelen ser generalmente, el verde, marrón, rojo, azul, púrpura y naranja, como así son realmente los zarcillos. La persona que hace esto, al no poder sentirse en realidad amada, se refugia en lo que su imaginación crea, y la cantaora compone con esas palabras una melodía cual si fuera una onda sonora en forma de espiral, con la que identificarse para evadirse de la soledad, creando así una obra de arte musical extraordinariamente bella. La voz presenta unos nuevos registros de tonalidad y timbre a partir del tercio “¿Por qué no vienes a verme?, nueva forma melódica de expresarse, como con más soltura, que sugiere como una liberación del sufrimiento que le producía el desengaño amoroso. Pero sobre todo a partir del tercio “Luna, quédate conmigo”.
Toda la interpretación está compuesta con versos de arte menor octosílabos y hexasílabos, solo muy pocos de otra medida, la rima muy bien conseguida y la medida general casi exacta. El sonido de la voz cantaora va con la intensidad apropiada en cada momento, la transición de subida de los tonos bajos o graves a los altos o agudos la realiza progresivamente con la intensidad justa, con el control justo y con la duración apropiada. Ese ritmo interno in crescendo que le caracteriza lo hace con la graduación adecuada y ayuda a cautivar emocionalmente al que escucha tan bella historia.
Una excelente factura de cante interpretado por esta cantaora cordobesa que causó sorpresa ante todos con esa manera tan propia de decir el flamenco. En la bulería el ritmo es muy vivo y rápido y el compás con base de 3 x 4 y 6 x 8 es de doce tiempos, no siendo nada fácil ejecutarlo por su complejidad. Con sus acentuaciones en 3, 6, 8, 10 y 12 se requiere del guitarrista gran precisión y destreza, pero Antonio Carrión con tan insigne maestría lo resuelve ofreciendo una precisión temporal matemática si se fijan bien en el vídeo por su extrema atención a la voz cantaora.
El tono de bulerías aporta una compensación de fiesta al sentimiento de desamor que se presenta como si el arte flamenco tuviera una función de liberación de los sufrimientos vividos y el sabor resultante de todo ello es muy agradable, tanto por la intensidad emocional como por la forma tan festiva del tono de la bulería con una expresividad de voz y sonidos totalmente acertada.
La interpretación cantaora y musical de la bulería fue desde luego de excepción y todo el público quedó encantado ante tan efectiva y extraordinaria forma de decirla, sentirla y transmitirla, lo que vuelve a poner de manifiesto que el Concurso de Cante Flamenco cumple otra vez con el propósito de revelar al conocimiento mediático y general los nuevos valores del cante, una marca diferencial de Lo Ferro. Así pues, Lo Ferro con la cantaora Carmen Carmona “Melón de Oro 2025” sigue marcando la diferencia.
Juan Miguel Roca, secretario de la Peña Melón de Oro de Lo Ferro, licenciado en Filosofía y Letras, escritor, y delegado permanente de la Unión Nacional de Escritores de España para las Relaciones con el Flamenco.
