Amantes
Secarme en tu toalla
es mi maldad de cada día.
Me gusta tanto enterarme de ti...
Sé que dejas correr tu cansancio
en mi bañera, para luego,
mojarte de vida entre mis brazos.
A cambio, disfruto tus secretos
descansados a mis pies:
tirados, vulnerables y adictivos...
Me gustas tanto...
A la noche, es tu ausencia
quien despierta mis deseos
...este infierno húmedo...
...abrasándome…
A la altura de mi deriva
Tan exquisita tu boca
y esa manera tuya
de contonearte a mi altura...
Parece que te hicieran
el vaivén de las olas
a media luz
y a escasos milímetros
de mi cintura,
en ese justo momento del día
donde se acuesta la tarde
y se vuelve rebelde la vida.
¡Recoge mis velas blancas
y el ancla, que sigue hundida!
Calienta el aire que respiramos
y deja que pierda el norte.
Víveme a la deriva…
