Carmen Herrera Caballero, poema

 

A la altura de mi deriva

Tan exquisita tu boca

y esa manera tuya

de contonearte a mi altura...

Parece que te hicieran

el vaivén de las olas

a media luz

y a escasos milímetros

de mi cintura,

en ese justo momento del día

donde se acuesta la tarde

y se vuelve rebelde la vida.

¡Recoge mis velas blancas

y el ancla, que sigue hundida!

Calienta el aire que respiramos

y deja que pierda el norte.

Víveme a la deriva…