Compositores de Galicia: Javier Méndez Pérez-Fanego

 

Julia María Dopico Vale

El miércoles día 18 de marzo a las 12.00 h en el Casino de Ferrol ‒Rúa Real, 100‒ tuvo lugar el acto de firma de acuerdo de cesión de los fondos musicales de la familia de Javier Méndez Pérez Fanego representada por Pedro Javier Landeira Méndez, al Consello da Cultura Galega, organismo autónomo de Galicia destinado a la defensa, promoción y difusión de nuestra cultura, representado en la excepcional ocasión‒ya que trascendió a acto público‒ por la actual presidenta, Rosario Álvarez Blanco, destacada filóloga cuya intensa trayectoria intelectual y cultural  la lleva a ser académica de la Real Academia Galega, directora del Instituto de Lingua Galega entre otras y actualmente presidenta do Consello, siendo la primera mujer en asumir este cargo desde 2018.  

Javier Méndez Pérez-Fanego (1937-1983) fue un músico y sacerdote oriundo de Neda y vinculado estrechamente con Ferrol, como toda la dinastía de músicos que pertenecen a su familia y del que Uxío García Amor, el que un día fue destacado Maestro de Capilla en el Seminario de Mondoñedo, decía: “foi músico da nosa terra. Soubo descubrir a alma de Galicia no seu canto”.

De entre los destacados músicos que podemos citar de esta saga familiar está su tío y mentor, Manuel Pérez Fanego (1911-1988), también músico y sacerdote en la E.N. Bazán en donde creará un primer orfeón constituido por alumnos de la Escuela Obrera que será la semilla de la “Coral Polifónica de la Empresa Nacional de Bazán” (1943),  nacida en el seno del astillero que entonces no sólo era un motor industrial, sino también un núcleo social con fuerte actividad cultural para los trabajadores y sus familias.

Tras su fallecimiento el coro se integró en el Casino Ferrolano Tenis Club, una de las agrupaciones más antiguas de Galicia con más de setenta años de existencia ‒junto a otras como la “Coral Polifónica El Eco” o “Follas Novas”‒ ambas de A Coruña‒; la “Coral Polifónica de Ribadeo”; la “Coral Polifónica Vilalbesa” ‒ Lugo‒, etc.

Un coro que será distinguido con la Medalla de Oro de la Real Academia Galega de Belas Artes, la Medalla de Ferrol al mérito artístico y la Cruz del Mérito Naval, entre otros.

De la misma familia es obligado mencionar a María del Carmen Méndez Pérez-Fanego, profesora titulada en la especialidad de piano en una época en la que la educación profesional femenina ‒al margen de los asuntos domésticos‒ era infrecuente, ejerciendo su cargo en el Conservatorio de Música de A Coruña primero y posteriormente el de directora del Conservatorio de Ferrol.

Ambos son ejemplos directos del gusto, dedicación musical y profesionalidad que adquiere esta familia en Ferrol y en Galicia, existiendo “herederos musicales” que todavía mantienen viva esta tradición.

Javier Méndez Pérez Fanego‒ también músico y sacerdote‒ tiene la misma trascendencia con matices personales, como el hecho de que él es compositor. Un compositor innovador que presenta su música “vocal-coral” en galego y dentro del contexto religioso; algo inusual en su época ya que el idioma oficial de la iglesia católica es el latín y en aquellos tiempos, tras la imposición de los Reyes de Castilla y durante la dictadura y años posteriores, castellano.

Oficiar misa en galego no era para cualquiera y tampoco lo era escribir música en galego, como lo hizo Xavier, para cantar na nosa lingua as ceremonias relixiosas.

Entre las obras más reconocidas en este sentido podemos citar os “Salmos pra nosa terra” ‒1971‒ o “Xurdirá” ‒ Himno del Concilio Pastoral de Galicia‒ que supusieron una notable promoción da nosa lingua na liturxia, con un repertorio de salmos bíblicos que llevan en su letra y música la esencia de los aires de nuestra tierra como también a “Misa do Pobo de Deus” publicada y grabada por diversas editoriales.

Em 1978 se fue a Madrid para completar sus estudios musicales siendo alumno del jesuita Padre Prieto, lo que supuso una gran influencia, tal como apuntaba el teólogo y sacerdote Benito Méndez Fernández en su participación en la presentación del acto, ya que el afamado músico supo fundir el canto gregoriano con la polifonía sacra renacentista y el elemento de restauración de la raigambre popular, una “apertura a la modernidad”.

Allí contactó con el Secretariado Nacional de Liturgia y formó parte de su equipo musical publicando nuevas canciones y partituras que fueron enriqueciendo su ya nutrido repertorio, entre otras la colección de himnos del breviario “In himnis et canticis” publicados en el Cancionero Litúrgico Nacional.

En 1982 regresó a Galicia y fue designado maestro de capilla de la Catedral Basílica de Santiago. Allí trató de mejorar la escolanía de la Catedral y compuso un notable número de partituras para las diversas solemnidades que se celebraban, destacando especialmente su actuación en la Fiesta del Apóstol Santiago en 1983 en la que fue felicitado personalmente por los Reyes de España.

Compuso también música no sacra: el Himno del Racing de Ferrol, uno de los iconos más reconocibles del equipo de fútbol ferrolano:

‒¡Alavi-alava/ Alavi-von-va!/ ¡Racing-Racing/Ra-ra-ra!/ Es clamor popular que estimula/ La ilusión y prestigio de un club/ Forjador de brillantes victorias/ Alentados por la multitud./ ¡alavi-alava/ Alavi-von-va!/ ¡Racing-Racing/Ra-ra-ra!/ Es el grito que alegre pregona/ Los laureles que un club conquistó/ Es la voz clamorosa que os pide/ Que luchéis por un Racing mejor./ Por el nombre glorioso del Racing/ Sus colores sabréis defender./ Vuestro lema será siempre el mismo: “ a luchar, a luchar y a vencer”/ ¡alavi-alava/ Alavi-von-va!/ ¡Racing-Racing/Ra-ra-ra!/ Adelante fogosos diablillos/ Decididos la meta alcanzar/ Que Ferrol racinguista os alienta/ Con su histórico grito triunfal./ Adelante con garra y coraje/ Pundonor y ambición de triunfar/ Para orgullo del fiel racinguismo/ Para honor del deporte local./ Alavi-alava/ Alavi-von-va!/ ¡Racing-Racing/Ra-ra-ra!/‒.

Un himno que sigue sonando ‒aunque ya no es el único‒en el Estadio Municipal da Malata ‒ Ferrol‒; el feudo de la escuadra gallega.

En 1982, Xavier escribe o “Requiem galego” que podría servir como epitafio para su temprana muerte: “Acollidos no fogar do Pai, louvaremos decote ó Señor; cantarémoslle cantigas novas, envoltos na luz e no amor”.

Xavier Méndez Pérez Fanego decía en una entrevista: “No quiero que me llamen renovador”. Pero el hecho es que lo fue, condensando la esencia de los sones populares de nuestra tierra con el espíritu bíblico y litúrgico.

Falleció el 5 de diciembre de 1983 a los cuarenta y cinco años. En la homilía de su funeral se dijo: “Flota aquí la presencia de D. Javier dirigiendo tantas melodías propias. Palpita aún la huella febril de sus manos en las carpetas musicales ordenadas en los viejos armarios del local de los ensayos, donde conoció la humedad y el frío en lentas horas de trabajo…”.

Benito Méndez terminaba su parte en su intervención en este acto reproduciendo y dedicando el poema que un día le escribió otro hombre del clero y de la cultura, Bernardo García Cendán (11 de marzo de 1984):

Focheste cediño/ e levaches contigo as cantigas esperadas. / Ai quedaron moitas palabras/ agardando melodías que xa non se escoitan. / Naciches para Galicia/ e, paseniño, descubriches Galicia feita canción. / Era música Galicia/ na tua alma de neno/ xurdida nese pano de Ferrol rachado por mil acentos. / Cando era pecado, nesa vila, poñer nos beizos/ as palabras que bulían no sangue/ Sobre de ti caeu Galicia/ - en venial transgresión-/ coa choiva mansa dos seus cantares…”.

Tras la intervención en el acto de Benito Méndez, lo hicieron después el concejal de cultura de Ferrol, José Antonio Ponte Far, escritor, profesor y político; la presidenta do Consello da Cultura, que hizo mención del material cedido por la familia: grabaciones originales de ensayos, partituras, maquetas, bobinas de antiguas cintas…Un material que hay que preservar y digitalizar para evitar su deterioro y consecuente pérdida  pero sobre todo “revitalizar” esto es, hacer que esa música suene nuevamente en sus contextos‒ como ocurre con el Himno de Racing de manera espontánea y natural‒.

Pedro Javier Landeira Méndez, el miembro que por acuerdo familiar asumió el compromiso de conducir y donar al Consello da Cultura Galega este legado musical, expresó algunas de las vivencias y anécdotas familiares compartidas con Xavier, amenamente y dejando entrever cómo era su personalidad, su dedicación y entrega.

No podía faltar la música, que vino de mano de la actualmente conocida “Coral Polifónica Ferrolana” derivada de la Escuela Obrera de Bazán por el “padre Fanego” con lo que terminó este acto cultural de firma de convenio entre “los Fanego” y O Consello da Cultura Galega.

Las horas de trabajo empleadas en la realización de estas obras quedarán ampliamente compensadas por la satisfacción de tener prestado un buen servicio al Pueblo de Dios en Galicia”.

Julia María Dopico Vale y Piñeiro es delegada permanente de la UNEE para las Relaciones con la Música.