Julia María Dopico Vale y Piñeiro
El 19 de julio de 2025
fallecía en Málaga el compositor, profesor, musicólogo y gaiteiro gallego
Nemesio García Carrril, nacido en el magnífico enclave histórico y natural de Sobrado
dos Monxes, Terra de Melide, en la provincia de A Coruña, al límite
con Lugo. Nacía concretamente en Pousada el 27 de abril de 1943.
Este lugar, Sobrado
dos Monxes, forma parte del Camino Francés, que puede empezar tanto en Saint Jean Pied de
Port‒ pequeña localidad del País Vasco Francés‒ o Roncesvalles‒pequeño
pueblo del Pirineo navarro‒, resultando ser el camino más conocido y concurrido
de todos los caminos a Santiago de Compostela y resultando el paso por Sobrado uno de los hitos más
emblemáticos de las últimas etapas del también llamado en Galicia “Camiño do
Norte” destacándose y conociéndose principalmente porque allí está el
histórico y monumental Monasterio de Santa María, actualmente Patrimonio de la
Humanidad. Un referente del barroco gallego cuyos antiguos orígenes parecen
encontrarse en el año 952 con el “ Senhor”
Hermenegildo Alhoite, conde de Présaro y la Condesa de Paterna, lo que nos habla
del pasado glorioso del Reino Galaicoportugués, el primer reino medieval
estable de Europa Occidental, en el que la nobleza jugaba un papel fundamental como también
su sentido de la caridad para con los numerosos peregrinos que en gran auge en
el medioevo recorrían un camino que era largo, difícil, expuesto a las
inclemencias del tiempo, a enfermedades, asaltos de bandidos…
En este contexto la
creación de estos refugios, estos “Ospedale della Caritá” para aquellos
que en su búsqueda precisaban posada, comida, bebida, curación o incluso
entierro, eran importante ayuda, no sólo para los peregrinos, también para los
señores de la alta nobleza que encontraban así una forma de ganar méritos
practicando las obras de misericordia.
En el S. X el Monasterio
se funda con el nombre de “ San Salvador” y en la actualidad lo conocemos como
el Monasterio de Santa María permaneciendo la esencia de ofrecer acogida y paz
a huéspedes y peregrinos en su particular búsqueda espiritual, manteniendo
también espacios para la música como el de la Sala Capitular del Monasterio, en
donde son frecuentes los conciertos ‒yo misma he tenido la oportunidad de
ofrecer dos recientemente desde la Asociación Cultural Brigantia que
represento: con el “Dúo Aedos”, recuperando en versiones únicas la música de
mujeres compositoras de la antigüedad como Safo de Lesbos; Hildegard von
Bingen, conocida también como la “sibila del Rin” o la “profetisa teutónica”,
figura ilustre del monacato femenino, Kasia de Constantinopla; Gracia Baptista, teclista de gran
prestigio en la Península Ibérica; Beatriz de Día, la trovadora más
famosa de la Occitania francesa; Francesca
Caccini, la primera mujer que compuso una ópera completa de la que se tiene
constancia; Barbara Strozzy, una de las pocas compositoras que consiguió
publicar su obra con cierta regularidad, o la trovadora galaicoportuguesa María
Balteira (s. XIII), soldadeira galega que gozó de una
notable popularidad en la corte de Alfonso X “ El Sabio” y que le dedicó varias cantigas de escarnio y de
alabanza, como también hicieron Pero da Ponte y Vaasco Pérez, retratándola como
una mujer audaz, aventurera, jugadora, experta en armas… y que está
precisamente enterrada en el Monasterio de Santa María de Sobrado, tal como fue
su deseo tras fallecer en Salamanca
alrededor de 1267.
Todas mujeres excepcionales y ejemplos evidentes que confirman
que somos capaces de componer música, recordando que aún en el S. XIX y por
increíble que parezca, era común y formaba parte de los roles sociales admitir
que las mujeres no podían ser compositoras, baste el ejemplo de Félix y Fanny
Mendelssohn:
Félix admiraba el talento de su hermana, pero se aferró a
las normas sociales que consideraban la composición profesional como inadecuada
para una mujer y que impedían que las mujeres persiguieran carreras musicales
profesionales, llegando a escribir, refiriéndose a Fanny: “No tiene inclinación
y vocación para componer. Es demasiado mujer para ello. Atiende a su casa y
nunca piensa en el público…Publicar sólo la distraería de ello y yo no puedo
decir que lo apruebe”.
Mas cuando la Reina Victoria quedó conmovida por la canción
“Italien”, Félix que la había presentado con su propia firma, reconoció
en un acto de honestidad notable que la obra fuera escrita por su hermana,
Fanny Mendelssohn.
Hablamos de mediados del S. XIX y añado yo, como compositora
del S. XXI, que, en determinados estratos sociales y mentalidades todavía
prevalece esta idea. Mas nombro “pecado y no pecadores” por una cuestión de
delicadeza e incluso gentileza de la que algunos y también algunas, carecen.
La otra actividad de Brigantia en Santa María de Sobrado fue
mi actuación patrocinada por a Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude da
Xunta de Galicia como “A Cantora das Rías Altas”, nombre con el que
me bautizó el amigo Maximino Castiñeiras, o “Último Bardo Galego”, por
muchos hoy olvidado pero que yo recuerdo nítidamente: “O Poeta dos Novos”,
“ O Poeta da Mahía”, autor de publicaciones en las que también constan
poemas que un día yo escribí y que él escribió, entre ellos los versos que un
día este hombre magnífico, generoso, elegante recorriendo las calles de
Compostela tuvo la delicadeza de
dedicarme: “Camina en la noche tu voz/ árboles vencidos te esperan para
descansar en tu luz. / Hay tres palomas blancas en tu voz/ son de vuelo
seguro…/ A través del cielo y a través del sol/ con la más fina lámpara
enciendes poemas en tu corazón. / Victoriosa y pura…camina en la noche tu voz”.
Breve carrera de cantautora que retomo ahora recuperando el
amor olvidado de la guitarra y partiendo exactamente de este momento con joyas
de la trova americana que recuperan las voces de aquel indio solemne y
profundo, Atahualpa Yupanqui; “El Turco Cafrune”, Jaime Dávalos, Eduardo Falú,
Víctor Jara, José Martí, “Héroe Nacional de Cuba”, Chabuca Granda o la
incomparable Chavela Vargas.
Bueno… Cosas que vienen a confirmar que la Asociación de
Amigos del Monasterio de Santa María confiere a la música el papel relevante
que le corresponde entre las artes, contando con la presencia de músicos
excepcionales como Abraham Cupeiro, o el
gaiteiro Carlos Núñez, especialmente vinculado con el grupo irlandés “The
Chieftains”, entre otros.
Este mismo Monasterio de Santa María, que no pierde su
esencia, y todo este contexto histórico y social, fue el escenario que acompañó
los primeros años de Nemesio García Carril: la infancia, ese tiempo que nos
marca a todos profundamente moldeando nuestra personalidad, nuestro
comportamiento, nuestros vínculos afectivos…algo que clarifica el maestro
músico y amigo Xosé Paz, que como él mismo me expresa, pudo conocer a Nemesio
personalmente y lo define como “ un
hombre sencillo, humilde, caritativo, discreto, generoso…que hacía arreglos
musicales a sus compañeros sin cobrar nada”.
Así le ocurrió a Xosé Paz, actualmente director de la Coral
Polifónica Eumesa de Pontedeume, entre A Coruña y Ferrol. Otro lugar de
Galicia repleto de historia y leyenda: A Ponte do Eume, El Monasterio de
Caaveiro, as Fragas, el Torreón de los Andrade…y una coral para la que el
maestro Nemesio García Carril adaptó a panxoliña “Vinde Picariñas”,
canción navideña popular anónima transmitida oralmente hasta consolidarse en el
S. XX cuya letra narra el nacimiento de Jesús, con versos como: “Hoxe mansa
pomba frol de Xericó pariú nunhas pallas o Meniño Dios”. Panxoliña
de hermosa melodía cuyos cromatismos fluctúan entre los modos mayor y menor
fragmentariamente obteniendo un efecto singular y encantador.
Y aún Nemesio García realizó
otro arreglo para Xosé Paz, con el que mantuvo siempre una hermosa amistad,
pero esta vez fusionando los villancicos “As Mariñeiro” y “Si o neno
Xesús nacera en Galicia”, con texto de Carmen Sarmiento y música del propio
Xosé, que en nuestra conversación me cuenta: “Nemesio no tocó la melodía. Se
limitó a hacer la armonización”.
¡Ah, la melodía! Esencia sin duda de la creación
musical‒aunque no todos piensen así‒. ¡Qué significativo, Xosé, que Nemesio la
haya respetado en su totalidad! ¡Qué bien habla este hecho de los dos!
Y sigue Xosé Paz: “También conservo algunos cantos de
iglesia. Y… ¡es en la música de catedral donde se notaba su mano!”.
¿Cómo no iba a ser así? Es cierto que el niño Nemesio García
Carril, en aquellos primeros años en Sobrado, en su casa natal, a “Casa do
Carril”, aprende a tocar la gaita, vinculándose estrechamente con la música
tradicional de Galicia. Una gaita construida, por cierto, por el artesano
luthier Antonio García Fandiño. Pero a los doce años entra a estudiar en el
Seminario Mayor de Santiago de Compostela obteniendo en lo referente a música,
las titulaciones de solfeo, teoría de la música, transposición, acompañamiento,
contrapunto y composición. Para continuar posteriormente su formación musical
en el Conservatorio de A Coruña, donde Horacio Rodríguez Nache Alberto Garaizábal,
María Luisa Nache y Rogelio Groba Groba habían adquirido papeles protagonistas
en la adaptación de la vida musical coruñesa a las nuevas exigencias del S. XX.
En A Coruña, García Carril obtiene el título de
instrumentación y luego prosigue en el Conservatorio Santa Cecilia de Roma, el
conservatorio de música estatal de la capital italiana, cuyo nacimiento se
remonta a 1875 en el contexto de la reorganización de la educación llevada a
cabo por el estado de Saboya, si bien, la institución, mantiene sus raíces en
el S. XVI con la Congregación de Músicos de Roma, convirtiéndose en la Academia
Nacional de Santa Cecilia, llegando a ser una de las principales escuela de música del entonces Estado Pontificio. Allí
llega Nemesio García Carril con una beca que le es otorgada en 1967.
Entre 1968 y 1980 García Carril será el maestro de Capilla
de Música de la Catedral de Santiago‒ ahí “la mano que se notaba”, como
apuntaba Xosé Paz‒. Son doce años de trabajo y de estudio en los archivos
llevando a cabo grandes aportaciones de recuperación y validación histórica:
realiza la transcripción de los Cantos de Polifonía 5º y 6º del S. XVI y también
la transcripción del 2º libro de órgano de Joaquín Sánchez, músico del período
clásico en la Basílica de Elche, cuya obra se encuentra en el Archivo Histórico
de la catedral compostelana.
Podemos determinar, por tanto, que la música de Nemesio
García Carril mantiene elementos diversos que confluyen magistralmente en su
obra:
El elemento popular, con la tradicional gaita gallega. Nuestra
raíz ancestral; el transitar por el
mundo eclesiástico, siguiendo las huellas de la polifonía originada a partir
del Canto Gregoriano en la parisina
Escuela de Notre Dame ‒arte de combinar voces independientes, melodías
distintas que se entonan simultáneamente para hacer que la “trama” musical se resuelva en un conjunto
agradable y coherente‒, siendo García Carril un verdadero maestro del proceso y
el elemento universal, ya que su música trasciende hacia algo que va más allá
siendo Nemesio un músico de su tiempo conocedor de las corrientes y fundamentos
estéticos y técnicos de las etapas de la historia de la música en Occidente y
también de su realidad contemporánea, adoptando o no aquellos elementos que sus
conocimientos le proporcionan para enriquecer su proceso creativo.
En Compostela, Nemesio es contratado por Televisión Española
para dar conferencias y mostrar los instrumentos musicales tradicionales
gallegos, recorriendo nuestros pueblos y villas. Dedicará especial atención en
esta etapa a la Agrupación Folclórica “Cantigas e Agarimos”, una de las
más antiguas en Galicia dedicadas a nuestro folklore‒ si bien “the top spot”
es para el Real Coro Toxos e Froles de Ferrol, que tuvo a su vez origen
partiendo de la orquesta de pulso y púa “Airiños d´a miña terra” ‒. También “Cantigas e Agarimos” tuvo un
precedente: su primer nombre fue “Queixumes dos pinos”, igual que el
poemario de Eduardo Pondal, también autor del texto do Himno Galego: “Os Pinos”, con música de Pascual Veiga, estrenado el 20
de diciembre de 1907 en el Gran Teatro del Centro Gallego de La Habana en Cuba
en un evento impulsado por la emigración gallega, resultando así el símbolo
oficial y emblemático de Galicia, prohibiéndose durante la dictadura de Primo
de Rivera, alcanzando reconocimiento oficial con la Segunda República y
“evitándose el uso” durante la dictadura franquista, en la que se cantaba como
una canción más dentro del folclore.
Es en 1975, mientras tenían lugar unos actos durante las
fiestas de Santiago Apóstol, que la gente comenzó a erguirse para cantarlo,
instaurándose esta costumbre a partir del año siguiente en la Plaza de la
Quintana‒ A Quintana dos Mortos‒ asumiéndose en las primeras elecciones
democráticas de 1977.
En el Himno se habla de la identidad gallega, de Breogán‒
figura legendaria de la mitología celta; un rey galaico que según textos
medievales fundó la ciudad de Brigantia (A Coruña) y construyó una torre, la
Torre de Breogán, vinculada a la Torre de Hércules‒ y es también una llamada a
la unidad y a la lucha.
Nemesio García Carril es además el compositor de distintas
bandas sonoras de cine, destacándose principalmente por la de la serie
televisiva “Los gozos y las sombras”, basada en la trilogía de “El señor llega”
(1957), “Donde da la vuelta el aire” (1960) y “La Pascua Triste” (1962). Obras de
otro gigante de nuestra literatura, el ferrolano Torrente Ballester ‒Serantes,
1910‒, uno de los escritores más aclamados de su tiempo; galardonado con El
Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio
Nacional de Narrativa; resultando esta obra como una de las obras cumbre de la
literatura española del S. XX y apareciendo en la pequeña pantalla en 1982 bajo
la dirección de Rafael Moreno Alba y un gran reparto con actrices y actores de
“primera” como Charo López ‒ también protagonista de “Los Pazos de Ulloa”,
novela escrita por Dña. Emilia Pardo Bazán, que fue a la narrativa gallega lo
que fue a la lírica “a nai” Rosalía de Castro‒, Eusebio Poncela, Carlos
Larrañaga, Amparo Rivelles, Rosalía Dans... y la música de Nemesio García
Carril, considerada por la crítica como de “destacada intervención. Perfecta en
la atmósfera de la Galicia rural, manejando un lenguaje musical emotivo…que
capta la Galicia de la posguerra, sus tradiciones, sus conflictos…”.
Un ejemplo brillante, por tanto, de música incidental,
porque… ¿No conocía Nemesio García Carril perfectamente todos estos elementos?
¿Cómo no iba a saber plasmarlos como nadie dada su maestría y sensibilidad?
Y junto a la creación musical, el ejercicio de la docencia‒”
Si vis discere, doce” o, más comúnmente y usando el aforismo de Séneca: “Enseñando,
aprendemos” ‒.
A esto hay que añadir su intensa tarea de investigación
musical: “la Catedral de Santiago de Compostela alberga tesoros como valiosas
partituras manuscritas e impresas, manuscritos históricos relacionados con el
hecho jacobeo, instrumentos musicales en el pórtico de la Gloria reconstruidos
en su día” … por otro importantísimo investigador musical, el sacerdote José
López Calo, nacido en el Pazo de Nebra, en la localidad gallega de Porto do
Son, vinculado a la casa de los Caamaño y Sotomayor. Algo que conozco porque
tuve el honor de entrevistarlo en el Claustro del Hostal de los Reyes Católicos
hace años, manteniendo finalmente una larga y extensa conversación en la que no
faltó el tema de la recuperación histórica de estos instrumentos, siendo José
López-Calo impulsor y coordinador principal desde 1960 y trabajando con diversos
equipos a lo largo del tiempo.
Conclusión: Un Archivo Musical que es un tesoro que “canta
en silencio” la historia de la fe y la cultura compostelana.
Nemesio García Carril fue vicepresidente del Centro Gallego
de Lisboa y miembro de la misión cultural de la Embajada de España en Portugal.
Dirigió durante un tiempo todas las actividades da Casa da Xuventude de
Galicia en Lisboa. Perteneció a la Asociación Portuguesa de Pedagogía Musical.
Fue profesor colaborador de la Universidad de Granada…y obtuvo distinciones
como la Medalla Catedral de Santiago de Compostela (2019), el Premio Crítica
Gallega (1984) e “Fillo Distinguido de Sobrado” (1986), entre otros
reconocimientos.
Mas queda el reconocimiento más hermoso y también el más
elocuente: Los coros de Galicia, con sus voces vivas y regeneradas
generacionalmente, cantando la música de Nemesio García Carril, viva en la
memoria colectiva del pueblo gallego para el que él escribió o arregló
incorporando sus amplios conocimientos técnicos, su saber sobre las fórmulas de
la música tradicional, de la estética de cada época y momento histórico y una
sensibilidad exquisita que podemos apreciar en la transmisión de la emoción de
manera intensa, tocando nuestros corazones con las melodías que elige con
precisión y que elabora cuidadosamente desde su labor compositiva adaptada a
programa, sabiendo profundizar magistralmente en contextos, personajes,
historias… de estas partituras “espalladas por acó e acolá” sin pedir nada a cambio, en amoroso gesto
fraterno, incorporándose así este caudal sonoro a nuestro acervo cultural de
manera espontánea ‒ legítima o válida, por tanto‒, por decisión unánime de
quienes quieren interpretarlas porque son…bellas.
Mas esto no resta que en correspondido agradecimiento recordemos al hombre, a la persona que hizo posible todo este milagro con su trabajo, su talento y su devoción hacia el arte. Y por eso mismo, desde estas líneas pretendo yo su recuerdo “Inter nos”, porque estos nombres ‒ y ya hemos hablado de algunos‒ no deben de caer en el olvido y merecen un sitio de honor entre las páginas de nuestra historia
Julia María Dopico Vale y Piñeiro es delegada permanente de Relaciones con la Música de la Unión Nacional de Escritores de España.
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