Diferencia se llama (O cómo Jesús Maroto marca la diferencia)


Cristian Lázaro

Diferencia se llama es un poemario escrito por el castellano-manchego Jesús Maroto (Villafranca de los Caballeros, 1958) y publicado por la prestigiosa editorial Celya que no puede dejar a nadie indiferente.

Maroto es, sin lugar a dudas, un poeta de la experiencia y con tablas: lleva publicando su obra desde los años ochenta. Sus temas son eminentemente realistas. Y les da un toque muy especial. Afincado en Toledo (su principal surtidor de verso y sueño), sale a buscar el pan y la poesía cada mañana. Por eso, no da puntada sin hilo: porque es un poeta de calle, que pulsa la realidad. Muchas veces, nos deja con una intriga, como en este impactante poema: “… me lo encuentro / hurgando en los contenedores de basura. / Alto, delgado. / […] Probablemente de mi edad. / Da igual su procedencia. / A grandes rasgos podría ser yo…”.

¿Por qué es sumamente recomendable la poesía de Maroto? Porque escribe para que se le entienda. Lo que hace de un libro algo complejo y cautivador no es la falta de claridad de su lenguaje. Como se ve a lo largo de su trayectoria, en títulos como La verdad se complica (El Toro de Barro, 2001), De la inquietud (y tres poemas invitados) (Ledoria, 2020), No hemos perdido nada (Celya, 2022) y el presente, Diferencia se llama, en Maroto se percibe una indagación en la vida hecha verso.

Sus poemas dan sensación de calma y de que no necesitas nada más. Pero detrás de ese regalo literario (con puntuales dosis de catarsis) hay un escritor que no se conforma con la primera versión. Maroto acicala sus versos a conciencia antes de ofrecérnoslos a los lectores, como nos acicalamos con colonias o perfumes antes de ofrecernos a la vida cada mañana. Curiosamente, la cita con la que se abre Diferencia se llama es del perfumista Ben Gorham: “El proceso creativo suele ser bastante doloroso. Es una auténtica búsqueda del alma”. El perfumista crea para brindarnos la mejor obra.

Maroto cuida todos los detalles en Diferencia se llama. La imagen de la cubierta es el óleo de Sánchez-Beato Ícaro Manchego. ¿Por qué Ícaro? Este libro no versa de una caída del poeta, pero sí de un descenso del ojo poético a los sumideros y sombras del mundo: la tristeza por los difuntos, la impotencia por las guerras o por el imparable paso del tiempo. El proceso creador de Maroto (como el del protagonista del gran film Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014)) es puramente icariano: él quiere volar al componer estos versos (y lo hace), pero, inevitablemente, cae; ya que su materia lírica es este valle de dolor que es nuestro mundo.

¿Es Diferencia se llama el mejor poemario de Jesús Maroto? Sinceramente, creo que sí. Él ha ido aquí a la esencia misma de las cosas. Ha desnudado su verso, ha logrado ser más directo y conmovedor que nunca, al igual que lo lograron otras piezas vivenciales como Habitaciones separadas (Visor, 1994, VI Premio Fundación Loewe) de Luis García Montero o Fata Morgana (Visor, 2024) de Cristina Peri Rossi.

Fíjense en estos versos hondos de Diferencia se llama que el autor dedica a sus hijas: “Mis hijas crecen. / Y yo me pongo triste. / […] Mis hijas tienen amores. / Y proyectos. Y se van de viaje. / Y cuando regresan, yo, mirándolas, / solo así, recupero la alegría. / Y sonrío. A ellas. Y a la tristeza de antes”.

En definitiva, Maroto es un poeta que marca la diferencia. Él emprende una búsqueda del verso grato para alcanzar eso que tanto anhelamos: una humanidad grata.