María Platero
Quiero creer que allá donde esté, si queda algo de él en alguna parte, seguirá leyéndome, aunque haga años que no pueda poner nada en limpio sobre el papel, los mismos años que he
estado a la deriva desde que se marchó. Ahora, al menos, atrapada en aquel viaje inevitable, podría recuperar parte de aquel tiempo en que me convertí en su escritora preferida. Mi escritura fue su lectura preferente hasta que se cruzó con Teresa en Sevilla y dejó de interesarse por mí y por mis historias. No puedo culparle solo a él; en realidad, soy responsable de no entender que cada uno necesita algo distinto, que quererse no es suficiente del todo, no del todo, no siempre, tampoco para nosotros por más que yo me empeñase.
Al fin y al cabo, vivir es solo lo que nos sucede por dentro, un río oscuro atravesando una cueva en silencio.
Fragmento breve de la novela El invierno de las vírgenes.