El padre Anselmo y la hija de la vecina

 

Al padre Anselmo lo conocí cuando oficiaba misas en Cedeira, ya hace algunos años.  El padre Anselmo era un cura normal ,nadie diría que tenía alguna otra aspiración más que celebrar la eucaristía hasta que le aguantaran las piernas ,entonces entregaría el relevo al sacerdote que también habría de ocuparse de administrarle la extremaunción; para algunos sacramentos es mejor tener confianza, hay cosas ,como son los pecados de toda una vida, que da rabia confiarlos a un extraño por mucha sotana que lleve; pero el padre Anselmo tiene aspiraciones que no le cuenta a nadie: él quiere ser un santo.

No se lo cuenta  a nadie para que no lo tachen de presumido, pero él está seguro de que va para santo, y ha mandado imprimir unas octavillas con su retrato de cuerpo entero, que guarda en un baúl de la sacristía. Eso es lo que  cuenta Maribel, la señora que le hace la casa, que también es viuda y le sabe mucho de las costumbres del párroco, para mí que sabe mucho más de lo que cuenta. D. Anselmo a lo peor ya ha muerto, ya era muy mayor. El tiempo no pasa igual para todo el mundo, eso ya se sabe, pero termina pasando para todo Dios. Antes el tiempo pasaba más lento, porque los días eran más iguales: uno se levantaba un día por la mañana, y sabía lo que le esperaba en la vida los próximos cuarenta años. Hoy los golpes de estado, los desastres naturales y los que no los son tanto; las huelgas; las inauguraciones de los embalses; las familias con hambre; las bodas de las nietas de los jefes de estado… están al orden del día, y  cada día es más difícil que algo no nos coja confesados.                     

***

A Inesita Salorio, la hija de mi antigua vecina, le ha tocado un twingo en un paquete de detergente, y ha cogido novio; un latín lover de los de verdad. Inesita desde que le tocó el twingo en las tapas de un paquete de detergente ,de esos que las amas de casa nunca quieren cambiar por dos, juega a juegos de amor encima de la cocina y hace las croquetas desnuda,  con un delantal de encaje blanco de gallina blanca, por si le salta el aceite: está muy guapa. Mientras, el latin lover bebe champan del interior de su zapato de tacón alto, en eso se nota que es un latin lover de los de verdad: para eso hay que tener escuela.

Manuel Jacobo González Outes es miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores de España.