Fuensanta Santos
¡Oh Palacio de la Alegría!, ¡Oh Salón Dorado!
Gracias a vosotros llegué al colmo de mis deseos.
Y aunque en mi reino no tuviera otra cosa,
para mí sois todo lo que pudiera anhelar.
La Aljafería fue un encargo de Abú Yaáfar Al-Muqtádir, se encaprichó en que le construyeran un palacio fortificado en la mitad del siglo XI, cómo residencia de verano, ya que el Rey Hudí Musulmán vivía en La Zuda, y, quiso hacerse una casa fuera de Saraqusta, a la que le llamó Qasr al-Surur, que quiere decir, Palacio de la Alegria o Casa del Regocijo, lo que refleja el esplendor que tuvo en su tiempo. A la Sala del Trono lo llamó “El Salón dorado”.
Existe, según Bernabé Cabañero, evidencias de que los arcos que se situaban detrás de dónde se situaba el monarca, eran una imitación de las puertas de la Mezquita de Córdoba por las que se accedía al recinto dedicado al Califa, y, al Tesoro, y, que con esta similitud pretendía ser el único heredero legítimo del califato Omeya y remarcar su poder.
Pero es que La Aljafería ha inspirado a muchos literatos para sus grandes obras, como al mismísimo Cervantes, en el Quijote, sitúa al personaje llamado Maese Pedro, en el que se inspiró el Universal Manuel de Falla para su ópera para marionetas “El Retablo de Maese Pedro”, y, que, sitúa a Melisendra, la esposa de Don Gaiferos, cautiva por el Rey Moro Marsilio en la Torre de la Alfajeria.
"... Vuelvan vuestras mercedes los ojos a aquella torre que allí parece, que se presupone que es una de las torres del alcázar de Zaragoza, que ahora llaman la Aljafería; y aquella dama que en aquel balcón parece vestida a lo moro es la sin par Melisendra, que desde allí muchas veces se ponía a mirar el camino de Francia, y, puesta la imaginación en París y en su esposo, se consolaba en su cautiverio.”
También ha traspasado nuestras fronteras gracias al gran dramaturgo natural de Chiclana de la Frontera, libretista de Zarzuela, Antonio María de los Dolores García, muerto en 1884, fue el autor de la obra de teatro “El Trovador”, ambientada principalmente en el Palacio de La Aljaferia de Zaragoza, estrenada en el Teatro Príncipe en Marzo de 1836, un éxito apoteósico, obtuvo un gran triunfo entre el público y la crítica, y, también considerada a posteriori una de las obras cumbre del romanticismo liberal español.
El argumento se basa en la lucha por amores de Don Nuño Conde de Luna, y un muchacho humilde y marginal, Manrique, que es la figura del Trovador, criado por la gitana Azucena, y sus desgraciados amores con Leonor.
Si bien en este caso no es el amor el que triunfa, lo que queda patente es el dolor y la ansiedad vital de los protagonistas, y, la importancia de La Libertad.
La obra se ambienta en la Torre del Homenaje del Palacio de La Aljafería de Zaragoza, tanto fue el éxito, que los aragoneses empezaron a llamarla La Torre del Trovador, desde entonces hasta ahora, la cuestión que me impactó fue saber que el éxito llegó hasta el universalmente conocido Giuseppe Verdi, que, cautivado por el libreto, quiso convertirla en una ópera, cómo así lo hizo aunque tuvo problemas con ello, de hecho, su libretista Camarano murió sin terminar la obra, Verdi buscó a un joven Leone Emanuele Bardare que siguió las instrucciones del músico, que quiso implicarse en el texto.
“Il Trovatore”, se estrenó en Roma en 1853, siendo otra vez una de las Victorias más celebradas del genio de la música, dicen las crónicas que tuvo que salir varias veces al escenario y lo llevaron en una calesa tirada por sus admiradores, tras quitar los caballos, hasta su propia casa.
Durante la Taifa de Zaragoza, la Torre del Trovador era una torre vigía defensiva, en este tiempo se la rodea con un foso, durante el mandato de los Banu-Hud, se integra dentro del Palacio que empezaba a construirse, fue Alfonso I El Batallador quien conquista Zaragoza en 1118, y, el Rey la pone bajo cuidado de Berenguer, el Abad de Lagrase, donación que aprueba el Obispo recién nombrado de Zaragoza Pedro de Librana, el cúal autoriza la edificación de una Iglesia Parroquia dedicada a Dios , Santa Maria, San Martin y San Nicolas.
Precisamente a la Torre del Trovador se entra desde el Patio de San Martin, junto a la iglesia, aunque, actualmente esta zona se mantiene cerrada al público.
El obispo Pedro de Librana, convierte la Mezquita Mayor en la Seo de Zaragoza, al igual que otras mezquitas convertidas en iglesias, y, la construcción de la capilla románica del Pilar sobre una capilla anterior que existía, la cúal había sido respetada por los musulmanes, según consta en la historia del Pilar de su página web, de cuya existencia aún queda el vestigio del crismón del muro sur.
Es a partir de ahí cuando empieza la fase cristiana y el pleno auge del Palacio de la Aljafería, que, a partir de entonces es enriquecida con otros espacios, también durante el reinado de los Reyes Católicos.
Muchos misterios y vicisitudes históricas guardan las paredes de este hermoso Palacio, Martin el Humano, se trajo para Zaragoza el Santo Cáliz que hoy guarda la Catedral de Valencia, de hecho, con éste Rey, el Cáliz había viajado dos veces a La Alfajería desde San Juan de la Peña, hay dos cartas de solicitudes una en Agosto de 1399, con el objeto de “enseñar el santo Cáliz a príncipes extranjeros” y, otra dirigida de nuevo al Prior Gabriel, con la intención también de mostrarlo al “el reverend pare en Christ el arquebisbe de Athenas capella mio”, pero fue a finales de Septiembre también de 1399, cuando el Prior de San Juan de la Peña, dona el Santo Cáliz a Martin el Humano y éste lo deposita en La Alfajeria que era su palacio, aunque lo trasladó a Barcelona, donde estuvo hasta que murió, en 1410, el cáliz está incluido en el inventario de los bienes del Rey.
“En el nombre de Dios. Sea a todos manifiesto que, como el excelentísimo Príncipe y señor D. Martín, por la gracia de Dios Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y Conde de Barcelona, del Rosellón y de la Ciretánea, haya deseado y procurado, con ahinco, tener en su Capilla Real, aquel Cáliz de piedra en el cual Nuestro Señor Jesucristo, en su Santa Cena, consagró su Preciosa Sangre, y que el bienaventurado Lorenzo, que lo recibió de San Sixto, a la sazón Sumo Pontífice, cuyo discípulo era, y diácono de Santa María in Dominica, envió y dio con una su carta al Monasterio y Convento de San Juan de la Peña, situado en las montañas de Jaca, del Reino de Aragón, con cuyo Cáliz los Abades, Priores y Sacerdotes del Monasterio acostumbraban después a consagrar; y para tener dicho Cáliz el referido señor Rey, envió al mismo Monasterio al Reverendo en Cristo, Padre Antonio, Arzobispo de Atenas, Consejero suyo. Finalmente, el viernes día 26 de septiembre del año de la Natividad del Señor de 1399, el dicho Reverendo Arzobispo y el religioso Fray Prior del referido Monasterio, manifestando al Señor Rey, que estaba en su Capilla Menor de la Aljafería de Zaragoza, explicado por el señor Arzobispo de parte de dicho señor Rey, el deseo de este a los frailes de dicho Monasterio, todos los priores y religiosos reunidos en capítulo deliberaron sobre la entrega de dicho Sagrado Cáliz. Y, finalmente, acordaron por unanimidad conceder el Santo Cáliz al referido Señor Rey.
Realmente, para mí, conocer La Aljafería, nido de Leyendas e Historia, ha sido todo un descubrimiento, me gusta pisar los sitios de los cuales escribo y, lo cierto, es que respirar esos aires cargados de historia, agudiza los sentidos de una forma extraordinaria, este artículo es una pequeña semblanza de ese Tesoro, también testigo de nuestra Reconquista, y, prometo para más adelante un artículo mas extenso de continuación porque hay muchísimo más que contar.
Esto sólo es una muestra de mi viaje a tierras del Reino de Aragón. Y, cómo parte de él, un paseo por Zaragoza, con nuestro amigo, José María Fernández Núñez, siempre es un regalo, un placer y un aprendizaje. En esta ocasión nos enseñó la Torre de la Zuda, junto a la muralla romana y la estatua de César. Cesaraugusta, tras la invasión musulmana, concretamente desde el 714 al 1118, fue Zaragoza una ciudad musulmana, una ciudad de frontera importante, llegando a tener su propio reino, la taifa de Saraqusta.
Esto lo dejo para otra ocasión, espero que os haya resultado interesante.
Fuensanta Santos es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.