Brunhilde Román Ibáñez
Somos ecos, ecos de otros mares, de otras voces que vivieron un día en nuestro interior. El poeta lo sabe. Él también es un eco que amplifica un canto anterior a la conciencia y a la vez vivido y recreado a cada instante, a cada respiración. Residuo, recuerdo inasible que, a veces, repentinamente, nos asalta. Irrumpe la nostalgia del color de nuestro verdadero mar, memoria fugaz que se desvanece en un parpadeo. Fuego y ceniza que el viento arrastra. A dónde.
Fragmento breve de El viaje de Leo, de Brunhilde Román Ibáñez.
La autora es miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores de España.