Poetas, guardianes de la luz del Universo
«Solo existen dos lenguajes
auténticos
la poesía y el silencio».
Heidegger
Los trovadores, los vates, los
aedos:
son faros que nos guían entre
la densa niebla,
erráticas luciérnagas
dispuestas a inmolarse
en el haz que proyecta alguna
luz fraterna,
auroras boreales de colores
cromáticos,
la llama temblorosa de una
vela.
Y el brillo diamantino de un
espejo pulido,
cuya imagen constata la verdad
que refleja.
Los bardos, los poetas, los
juglares:
son hábiles modistos de la
vieja escuela;
prenden con alfileres la
esperanza,
hilvanan los delirios con
certezas,
Y adornan las solapas de sus
trajes
con fieltros diseñados contra
la desvergüenza.
Custodios de
las leyes que el universo rigen;
son agujeros
negros con hambre de planetas,
heraldos del
destino que arrastra en su cansancio
la estela
peregrina de un cometa.
Y el acceso de
tos de un volcán sublevado,
que en
renglones de lava, muestra su disidencia.
Son luceros
del alba y vésperos nocturnos,
notarios dando
fe de la verdad suprema.
Y el martillo
de Thor, martirizando nubes,
y haciéndolas
llorar de miedo en la procela:
la zarza de
Yahvé que nunca se consume,
oráculos
dictando sus visiones proféticas,
la belleza
serena de la luna en la noche.
Y arcángeles
sin alas habitando la Tierra.
Preservan en
secreto la mutación del trigo;
son corolas de
espuma, dagas en las arterias.
Y la lumbre
sagrada que robó Prometeo
para librar al
hombre de sus duras cadenas.
Enlazan
amorosos la cintura del aire,
son crueles
inviernos, gentiles primaveras.
Y el fervor
religioso de un ciprés elevado
que alza su
vista al cielo, mientras reza.
Soñar con
imposibles, ser portavoz de otros,
abogar por su
causa, salir en su defensa;
es cuanto se
le exige, y a lo que está obligado
el vocablo
insumiso de cualquier poeta.
De ahí que
cuando muere, nunca se va del todo;
nos deja su
palabra como herencia.
Y su visión
del mundo, el don con que fue ungido,
la sangre de
neón que corrió por sus venas;
torna sobre
sus pasos y regresa al espacio
para prestar
su luz a una incipiente estrella.
