Caminaba dando tumbos por la biblioteca ante la mirada estupefacta de estudiantes y lectoras. Un gigante de piel amarillenta, ojos blancos como sus cuencas, labios negruzcos y un par de tornillos en el cuello. El pobre parecía más aterrorizado que las bibliotecarias. Y de pronto un mano con un bisturí y otra con una pluma impregnada de tinta lo agarraron del cuello y en un tris lo devolvieron al cuento.4
Microrrelato.
María del Mar Suárez Sanabria es delegada en Navarra de la Unión Nacional de Escritores de España.
