Fundación Noray. Proyecto Hombre. Un proyecto de vida y gratitud


Damián Uclés Fernández

La vida nos presenta oportunidades que nos transforman y una de las más significativas para mi es la de ser voluntario en la Fundación Noray, específicamente en el programa Proyecto Hombre de Alicante. Es un espacio donde la esperanza y la rehabilitación se entrelazan, proporcionando apoyo a aquellas personas que han enfrentado problemas de adicciones. Mi entrada en esta maravillosa institución fue gracias a mi amigo y voluntario Diego Ramón Rocamora Rivera, quien me dio la mano para entrar y me guio a través de este nuevo camino. Desde entonces hasta ahora ha sido un viaje lleno de aprendizajes y enriquecimiento personal.

Desde el primer día, fui recibido con los brazos abiertos por un equipo compuesto por la Directora Consagración Parreño como por los, terapeutas, otros trabajadores y voluntarios. La calidez humana que se respira en el Centro es una de las mayores riquezas que atesora. Cada uno de sus miembros, con sus historias y dedicación, me han inspirado a seguir contribuyendo de manera activa. Y todos solemos coincidir en esta institución, que no solo ofrecemos nuestro tiempo, sino que recibimos a cambio: cariño, respeto y un sentido renovado de comunidad.

Una de mis responsabilidades más gratificantes,  es el mantenimiento del huerto agrícola familiar, un espacio de unos 3.000 m2, que no solo sirve como fuente de alimentos, sino también como un lugar terapéutico donde los voluntarios y los participantes pueden conectarse con la naturaleza. Me siento orgulloso de haber dejado una parte de mí en ese terreno. Cada planta sembrada y cada cosecha recogida representan no solo un esfuerzo físico, sino también un símbolo de crecimiento y esperanza tanto para quienes colaboramos en el huerto como para aquellos que reciben su producción.

El huerto también ha sido un punto de encuentro donde las historias de vida se entrelazan. He visto cómo el trabajo en equipo y el esfuerzo compartido pueden llevar a grandes transformaciones personales. El cultivo de plantas no solo proporciona alimento para las cocinas del Centro, sino que también fomenta la paciencia, la responsabilidad y el compromiso de quienes trabajamos en él. Estas son lecciones que trascienden lo agrícola y se trasladan a la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Quisiera hacer una mención especial a Viveros Semiflor de Elche, por su generosidad  al donarnos  plantas de temporada que les pedimos periódicamente para nuestro huerto. Su colaboración es un reflejo del vínculo estrecho que tiene la Fundación con la comunidad empresarial de la Provincia. Esta conexión es fundamental, ya que permite que iniciativas como Proyecto Hombre puedan nutrirse de recursos y apoyos necesarios para continuar su labor. Agradezco profundamente a este vivero, a sus propietarios y a todos sus trabajadores por su generosidad y compromiso con nuestra causa.

La Fundación Noray se erige como un faro de esperanza en la provincia de Alicante. Sus fundadores y amigos han dedicado indefinidamente su esfuerzo y recursos a construir un lugar donde la rehabilitación no es solo una meta, sino un proceso continuo que se cuida con esmero. Aquí se trabaja incansablemente para ofrecer herramientas a quienes buscan reintegrarse a la sociedad, abordando las adicciones desde un enfoque integral y humano. Este compromiso es digno de admirar y merece ser resaltado en cada conversación sobre la Fundación.

He aprendido que el voluntariado va más allá de la simple donación de tiempo; es un acto de entrega y amor hacia los demás. Mis días en la Fundación Noray me han enseñado la importancia de escuchar, de ser empático y de ofrecer apoyo incondicional a aquellos que están en proceso de cambio. Las sonrisas y agradecimientos que he recibido a lo largo de esta experiencia son verdaderas recompensas que llevo en mi corazón.

En este sentido, quiero enfatizar que el verdadero valor del voluntariado reside en la reciprocidad de las relaciones humanas. Cada miembro del equipo, cada terapeuta y cada participante me han devuelto la ayuda que yo haya podido aportar, a través de su confianza, sus enseñanzas y su cariño. Este intercambio ha sido vital para mi crecimiento personal y me ha hecho valorar aún más cada momento compartido.

Al reflexionar sobre todo lo vivido, puedo decir que me siento satisfecho y sobradamente recompensado por mi tiempo en la Fundación Noray. He tenido el privilegio de formar parte de un entorno donde el amor y el esfuerzo se combinan para hacer frente a las dificultades que muchos enfrentan. La construcción de un futuro mejor es, sin duda, una tarea colectiva, y estoy agradecido por haber podido contribuir, aunque sea de una manera pequeña, a este noble objetivo.

Deseo hacer llegar a amigos y lectores ociosos, que el tiempo sobrante, como yo se hagan voluntarios de Proyecto Hombre, es la guinda que culmina otra experiencia, después de una larga vida profesional, tanto o más enriquecedora. Seguro que me lo agradecerán.

El Centro de Proyecto Hombre de Alicante,(PHA) alberga una comunidad próxima a 80 residentes, con un intensivo y muy interesante programa de control terapeútico de un periodo unos 8 meses los residentes, que deben superar favorablemente., Aparte existe un programa de día para otros tantos beneficiarios no internos que son atendidos a distancia pasando ocasionalmente por el Centro tanto ellos como sus familiares o tutores con un seguimiento, control y apoyo sobre su evolución. Recientemente se abrió un nuevo centro en Elche. Además otros centros tutelados. El Centro consta de un equipo de médicos y terapeutas especialistas, un plantilla de personal administrativo de unas 30 personas y del orden de 30 voluntarios.

La asistencia es totalmente libre y de puertas abiertas pero de mis comentarios con los residentes percibo la alta valoración de su permanencia, y el esfuerzo para lograrlo,  porque no es fácil entrar y hay lista de espera. Es tan grande la recompensa, que habitualmente se celebra en el Centro una gran fiesta muy emotiva los días de altas terapéuticas.

En conclusión, mi experiencia como voluntario en la Fundación Noray ha sido un regalo invaluable. Estoy profundamente agradecido por las oportunidades brindadas, por las amistades forjadas y por todas las lecciones aprendidas. Espero seguir apoyando esta causa digna y anhelo que más personas se unan a esta hermosa labor, porque juntos, podemos alcanzar sus objetivos.

Damián Uclés es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.