Ignacio Santos Carrasco, poemas

 

Sin ficciones

Frente al espejo,

la mirada perdida en la hondura del azogue,

tan solo el jardín de esmeralda de tus ojos

anida esperanza de realismo.

Diluida la ficción, te recompones,

tras avistar aquella joven que fuiste.

 

Barajas imágenes

enhebradas con los hilos del recuerdo.

Mientras se humedecen tus mejillas

titubeas con la tersura de tu vientre

—inhóspito devenir del tiempo—

que coquetea con la caduca esbeltez.

 

Me miras, sonríes.

¡Así somos, seguimos de pie!

 

Copista de tu belleza

He desandado el crepúsculo de nuestra ira

he pisado cada una de sus huellas

he oído el silencio de las lilas

que doblegadas en el camino

permanecían afligidas en tu ausencia.


Su aleteo he sentido en mi estómago

el que lucían cuando estabas plena.

Más tarde los almendros de nata

licuaron sus pétalos

al divisar el frío de nuestro invierno.


Y yo, copista de tu belleza,

en las gélidas noches de insomnio

con el pretexto de aquel insondable silencio

quise resucitar su aleteo.

Del poemario La alcoba del Viento, (2022)


La otra orilla

Puedo felicitarme.

Hoy he alcanzado la fortaleza

que sentirse libre ofrece,

cuando te despojas de las manos

que te aferran e impiden que deshojes tu destino.

 

Atrás dejé abrazos fingidos,

exhortos que nunca te abandonan,

lacerantes halagos y tutelas

que hacen languidecer las luces

y opacan horizontes.

               Por fin alcancé la otra orilla.

Del poemario La alcoba del Viento, (2022)


Libre de impurezas

No cederé el paso al nuevo día

sin que la piel de la noche me libere

del turbio imposible de tenerte.

Cuando asome el alba

quiero estar libre de impurezas

para percibir el resplandor de tus ojos

aunque en sus cuencas

queden esclavos mis deseos.

Del poemario La alcoba del Viento, (2022)