Sin ficciones
Frente al espejo,
la mirada perdida en la hondura del azogue,
tan solo el jardín de esmeralda de tus ojos
anida esperanza de realismo.
Diluida la ficción, te recompones,
tras avistar aquella joven que fuiste.
Barajas imágenes
enhebradas con los hilos del recuerdo.
Mientras se humedecen tus mejillas
titubeas con la tersura de tu vientre
—inhóspito devenir del tiempo—
que coquetea con la caduca esbeltez.
Me miras, sonríes.
¡Así somos, seguimos de pie!
Copista de tu belleza
He desandado el crepúsculo de nuestra ira
he pisado cada una de sus huellas
he oído el silencio de las lilas
que doblegadas en el camino
permanecían afligidas en tu ausencia.
Su aleteo he sentido en mi estómago
el que lucían cuando estabas plena.
Más tarde los almendros de nata
licuaron sus pétalos
al divisar el frío de nuestro invierno.
Y yo, copista de tu belleza,
en las gélidas noches de insomnio
con el pretexto de aquel insondable silencio
quise resucitar su aleteo.
Del poemario La alcoba del Viento, (2022)
La otra orilla
Puedo felicitarme.
Hoy he alcanzado la fortaleza
que sentirse libre ofrece,
cuando te despojas de las manos
que te aferran e impiden que deshojes tu destino.
Atrás dejé abrazos fingidos,
exhortos que nunca te abandonan,
lacerantes halagos y tutelas
que hacen languidecer las luces
y opacan horizontes.
Por fin alcancé la otra orilla.
Del poemario La alcoba del Viento, (2022)
Libre de impurezas
No cederé el paso al nuevo día
sin que la piel de la noche me libere
del turbio imposible de tenerte.
Cuando asome el alba
quiero estar libre de impurezas
para percibir el resplandor de tus ojos
aunque en sus cuencas
queden esclavos mis deseos.
Del poemario La alcoba del Viento, (2022)
