Tu silueta es mi mapa
Una noche tras otra
el ánfora del sueño
se me llena de dudas,
miles de sensaciones se apoderan
de mi mente y confluyen
en la eterna pregunta
de si seré capaz
de encontrar el sendero
que nos lleve a los dos
a un destino feliz.
Una noche tras otra
recibo una respuesta afirmativa,
y comienzo el viaje
por el sur de tu boca,
y me adentro en tus bosques,
en donde te respiro
como a límpido aire,
impregnado de olores
cálidos y suaves,
como de selva virgen
completamente inexplorada y pura
como el alma de un niño.
Es el cauce tu piel
de un río caudaloso de pasión,
que agita los sentidos de mi cuerpo.
Mis manos buscan una y otra vez
navegar por tus aguas y beberlas;
imprescindibles se me hacen
para seguir viviendo.
Es su mansa corriente
la que me lleva hasta tu norte,
en donde las montañas
me invitan a escalarte
y descubrir las cumbres
aún inmaculadas.
El frío y la humedad,
que me sorprenden en principio,
no tardan
en convertirse en calidez,
y entiendo que me invitas a quedarme.
Cuando la vista se me pierde
en el valle apacible de tus labios
descubro que es en ellos donde nace
la fuente de la vida,
la que vivo por ti,
la que llevas descrita en la silueta,
mapa claro y conciso del amor.
