La IA y su impacto en los empleos

 

El boom de la inteligencia artificial -sobre todo de su variante generativa- ha creado un consenso general mundialmente aceptado que se basa en que ni podemos ni debemos oponernos al uso de las herramientas de IA, sino que debemos adoptarlas y dominarlas si queremos aprovechar las oportunidades de esta tecnología que nos hace más eficaces y mejores profesionales.

1. La IA y el mundo empresarial

La inteligencia artificial forma parte del mundo empresarial y transforma las industrias y los lugares de trabajo en todo el mundo. Promete aumentar la eficiencia y estimular la innovación, pero a muchos les sigue preocupando el impacto en los empleos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aboga por "idear un conjunto de políticas para aprovechar de forma segura el enorme potencial de la IA en beneficio de la humanidad", y señala que casi el 40% del empleo mundial está expuesto a la IA, y en las economías avanzadas, alrededor del 60% de los empleos podría verse afectado por la IA: "Históricamente, la automatización y la tecnología de la información han tendido a afectar las tareas rutinarias, pero una de las cosas que distingue a la IA es su capacidad de incidir en empleos que requieren alta cualificación. Como resultado, las economías avanzadas enfrentan mayores riesgos derivados de la IA (pero también más oportunidades de aprovechar sus beneficios) en comparación con las economías de mercados emergentes y en desarrollo".

2. ¿Será la inteligencia artificial una fuerza impulsora del progreso humano o conducirá a un desempleo generalizado?

En un reciente estudio, los investigadores del MIT prefieren no centrarse únicamente en las tareas que se pueden automatizar, por lo que examinan la viabilidad económica de la implementación de la inteligencia artificial. Al considerar factores como el coste de desarrollo de la IA y las contribuciones irremplazables de los trabajadores humanos, el estudio ofrece una visión más equilibrada. Si bien la IA transformará sin ninguna duda el mercado laboral, los hallazgos sugieren una transformación menos drástica de lo que muchos anticipan.

3. ¿Una relación compleja?

El estudio de BCG La inteligencia artificial en el trabajo: amiga y enemiga, basado en una encuesta mundial sobre más de 13.000 empleados analiza la compleja relación entre la inteligencia artificial y la fuerza laboral. Si bien el optimismo sobre el potencial de la IA para impulsar la productividad está en aumento, las preocupaciones sobre la seguridad laboral también aumentan.

En solo un año, el porcentaje de empleados que confía en la IA y el impacto positivo de la inteligencia artificial generativa en el trabajo aumentó del 26% al 42%. Sin embargo, este creciente entusiasmo se ve atenuado por un aumento del 5% en la ansiedad sobre el desplazamiento laboral causado por estas tecnologías.

El informe de BCG mostró una disparidad en las percepciones de seguridad laboral entre los primeros usuarios y los rezagados de la IA generativa. El 49% de los usuarios habituales de IA generativa expresa temor a perder su trabajo en la próxima década, una cifra que contrasta con el 24% de los no usuarios que comparte esta aprensión.

Uno de los beneficios más tangibles de la adopción de la IA generativa es el aumento de la productividad.

El informe de BCG revela que un 58% de los usuarios de estas herramientas afirma ahorrar al menos cinco horas por semana. Pero a pesar de las mejoras de productividad que ofrece la IA generativa, hay que tener en cuenta la brecha significativa que se abre en la capacitación de los empleados, y que obstaculizan su pleno potencial. Si bien es más probable que los líderes hayan recibido capacitación sobre el impacto de la IA (50%), solo el 30% de los gerentes y el 28% de los empleados de primera línea han tenido oportunidades similares.

Aquí conviene recordar la preocupación expresada por el futurista y profesor de Oxford Daniel Susskind cuando asegura que "uno de los grandes desafíos será volver a capacitar a millones de profesionales para que alcancen las habilidades que exigen los nuevos roles, ante la evidencia de que la tecnología irá desplazando a la gente de tareas concretas dentro de una profesión". Es evidente que la tecnología crea un nuevo trabajo, pero no todos los profesionales podrán realizarlo.

La investigación de BCG concluye que a medida que la IA automatiza las tareas rutinarias, su valor radica en mejorar las capacidades humanas. La fuerza laboral actual necesita dominar la intersección de la creatividad humana y la inteligencia de las máquinas. Y aquí entra en juego el dominio de habilidades demandadas como la alfabetización de datos, la comprensión de los principios de la IA, la creatividad, el pensamiento crítico, la adaptabilidad o la conciencia ética.

Diego Guzmán Cascales. Autor del libro “El Derecho y la Inteligencia Artificial (IA)”