Manuel Ángel Morales Escudero
Había sufrido todo tipo de vejaciones.
Intentaron acabar con ella atrapándola, primero, con arteras trampas. Vio caer a muchas compañeras, las más confiadas y valientes. Después, hicieron intentos más sutiles, atrayéndola con deliciosos aromas que solo escondían un peligro más siniestro y oculto.
De todo aquello había conseguido salir indemne.
Por eso ahora desconfiaba de todo y de todos. Porque la desconfianza es la mejor aliada si quieres sobrevivir. Y hacerlo era lo único que aún la mantenía en pie.
De ahí que se hubiera zafado de todas las artimañas: los disparos con la escopeta de balines, las trampas de negros barrotes, las afiladas garras felinas, los gránulos venenosos…
Porque ella poseía la experiencia y el mejor olfato de las alcantarillas. Y en el submundo en el que se movía nadie podía ya hacerle daño.
Manuel Ángel Morales Escudero es delegado en León de la Unión Nacional de Escritores de España.
