Lucía Vilches, poema

 

Enamórate

Enamórate ahora, no pierdas el momento

Enamórate de todo lo que sientes   

Cuando miras y te asombra la belleza

De los pájaros que trinan en la fuente.

Enamórate de la lluvia y del granizo,

De la aurora, de la luz y de la gente.

 

De las gaviotas que planean en el aire

Dibujando blancas sendas en el cielo

De las palomas que anidan en los sauces

Y hacen cabriolas de amor en pleno vuelo.

 

Enamórate del día soleado,

Del gris, del ventoso, del nublado

De las noches de tormenta rayo y trueno

De las oscuras teñidas de azabache

Del tintineo de la lluvia en los cristales

 

Enamórate a las orondas lunas,

Juega con las crecientes y menguantes

Hazle un guiño al sol cuando se esconde

Dejando paso a las tormentas del levante.

 

Ama al sol abrasante del verano

Que muestra la belleza de la rosa

Enamórate de las alitas de las nubes

Que vuelan libres como marmóreas mariposas.

 

De las nieves que mansas balancean

sus bellos copos sobre los árboles desnudos

embellecen sus ramas de blancas hojas

y cubriendo de acolchado los caminos.

 

Enamórate del mar, bravo y sereno

Inmenso espejo del universo azul

Del cosmos palpitante que nos habla,

de un Dios maravilloso bueno y sabio

que nos llena de luz.

Enamórate de todo, y dale gratitud.

 

De las barquitas de colores que navegan,

que bailan el compás del mar al son

De los veleros que saludan con sus lienzos

Apresando al viento en pleno corazón

 

De los niños que elevan sus cometas

de colores, al aire soñadores

Enamórate de la vida de las flores,

Deja que la vida te sorprenda

Abre los ojos al brillar de sus colores.

 

Y así puede ser que al fin comprendas

Que formamos parte de un milagro

Y llegará aquella hora señalada

En que regresen todos los que amamos.

 

De la vida se prenderá la llama

Junto a todos aquellos que añoramos

Aunque no haya ya más muerte ni lamento

seguro que de alegría también lloramos.


Musa de la Poesía

Bella musa de la poesía

Al mirarte aprendí a conocerte

A admirarte por lo que sabías

Y en silencio mi alma a quererte.

Cuantas noches gloriosas de estrellas

Cuantas lunas mirando los cielos

En los bosques de luces fugaces

Donde viven traviesos los sueños.

Esos campos cuajados de flores

En el verde cual llamas de fuego

Donde el ego se funde en la brisa

Y la brisa llega al firmamento.

Ese barco que brinca en las olas

Como niño que juega contento

Esas olas que rompen el viento

y al llegar a las rocas estallan

sucumbiendo su acuoso universo.

Y comprendo  la vida que lleva

La materia que forma este cuerpo

y la chispa que enciende la llama

Alumbrando los cielos abiertos.

Yo sé bien que esta vida no es vida

Pero hay vida en esto que siento.

La materia gozosa palpita

Mientras bulle el espíritu inquieto.

Al trepar cual sutil madreselva

por las rejas del álgido cielo.

Como rosas sedosas y blancas

Desparraman su aroma en el viento.

¡Y galopa en las venas mi sangre!

Torrentera que emana del cielo.

Un tropel de oraciones y llantos

Reclamando la vida que anhelo.


Lucía Vilches es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.