Enamórate
Enamórate ahora, no pierdas el momento
Enamórate de todo lo que sientes
Cuando miras y te asombra la belleza
De los pájaros que trinan en la fuente.
Enamórate de la lluvia y del granizo,
De la aurora, de la luz y de la gente.
De las gaviotas que planean en el aire
Dibujando blancas sendas en el cielo
De las palomas que anidan en los sauces
Y hacen cabriolas de amor en pleno vuelo.
Enamórate del día soleado,
Del gris, del ventoso, del nublado
De las noches de tormenta rayo y trueno
De las oscuras teñidas de azabache
Del tintineo de la lluvia en los cristales
Enamórate a las orondas lunas,
Juega con las crecientes y menguantes
Hazle un guiño al sol cuando se esconde
Dejando paso a las tormentas del levante.
Ama al sol abrasante del verano
Que muestra la belleza de la rosa
Enamórate de las alitas de las nubes
Que vuelan libres como marmóreas mariposas.
De las nieves que mansas balancean
sus bellos copos sobre los árboles desnudos
embellecen sus ramas de blancas hojas
y cubriendo de acolchado los caminos.
Enamórate del mar, bravo y sereno
Inmenso espejo del universo azul
Del cosmos palpitante que nos habla,
de un Dios maravilloso bueno y sabio
que nos llena de luz.
Enamórate de todo, y dale gratitud.
De las barquitas de colores que navegan,
que bailan el compás del mar al son
De los veleros que saludan con sus lienzos
Apresando al viento en pleno corazón
De los niños que elevan sus cometas
de colores, al aire soñadores
Enamórate de la vida de las flores,
Deja que la vida te sorprenda
Abre los ojos al brillar de sus colores.
Y así puede ser que al fin comprendas
Que formamos parte de un milagro
Y llegará aquella hora señalada
En que regresen todos los que amamos.
De la vida se prenderá la llama
Junto a todos aquellos que añoramos
Aunque no haya ya más muerte ni lamento
seguro que de alegría también lloramos.
Musa de la Poesía
Bella musa de la poesía
Al mirarte aprendí a conocerte
A admirarte por lo que sabías
Y en silencio mi alma a quererte.
Cuantas noches gloriosas de estrellas
Cuantas lunas mirando los cielos
En los bosques de luces fugaces
Donde viven traviesos los sueños.
Esos campos cuajados de flores
En el verde cual llamas de fuego
Donde el ego se funde en la brisa
Y la brisa llega al firmamento.
Ese barco que brinca en las olas
Como niño que juega contento
Esas olas que rompen el viento
y al llegar a las rocas estallan
sucumbiendo su acuoso universo.
Y comprendo la vida que lleva
La materia que forma este cuerpo
y la chispa que enciende la llama
Alumbrando los cielos abiertos.
Yo sé bien que esta vida no es vida
Pero hay vida en esto que siento.
La materia gozosa palpita
Mientras bulle el espíritu inquieto.
Al trepar cual sutil madreselva
por las rejas del álgido cielo.
Como rosas sedosas y blancas
Desparraman su aroma en el viento.
¡Y galopa en las venas mi sangre!
Torrentera que emana del cielo.
Un tropel de oraciones y llantos
Reclamando la vida que anhelo.
