Musa de la Poesía
Bella musa de la poesía
Al mirarte aprendí a conocerte
A admirarte por lo que sabías
Y en silencio mi alma a quererte.
Cuantas noches gloriosas de estrellas
Cuantas lunas mirando los cielos
En los bosques de luces fugaces
Donde viven traviesos los sueños.
Esos campos cuajados de flores
En el verde cual llamas de fuego
Donde el ego se funde en la brisa
Y la brisa llega al firmamento.
Ese barco que brinca en las olas
Como niño que juega contento
Esas olas que rompen el viento
y al llegar a las rocas estallan
sucumbiendo su acuoso universo.
Y comprendo la vida que lleva
La materia que forma este cuerpo
y la chispa que enciende la llama
Alumbrando los cielos abiertos.
Yo sé bien que esta vida no es vida
Pero hay vida en esto que siento.
La materia gozosa palpita
Mientras bulle el espíritu inquieto.
Al trepar cual sutil madreselva
por las rejas del álgido cielo.
Como rosas sedosas y blancas
Desparraman su aroma en el viento.
¡Y galopa en las venas mi sangre!
Torrentera que emana del cielo.
Un tropel de oraciones y llantos
Reclamando la vida que anhelo.
