Proyecto
Después de algún tiempo de andar
con absurdas tristezas,
creo volver a la luz,
regocijarme otra vez en la luz,
alguna vez la luz.
Y aprender a amar el cristal
sentirme toda yo cristal.
No dejaré que nada me hiera ya
ni siquiera un suave viento.
Buenos maestros con interés especial
me enseñaron en periodos de mi vida,
desde el primero que dibujó el proyecto
hasta el último (inmejorable recuerdo no cabe)
pulió por fin la obra
y toda yo quedé
en extraordinaria estatua de cristal
para ornamento de algún jardín en sombras.
Después
se me llenaron los labios de una sola palabra.
De mi diccionario alguien tachó una palabra.
En mi diccionario ya no existe una cierta palabra.
Nostalgia de un sueño
Sombras de luz
en mañanas de Agosto,
levemente recorren mi cuerpo,
he vuelto otra vez en verano
cuando aprendí de la vida
que todo se acaba.
He andado tus calles y avenidas
y he entrado en algún pub
de recuerdos, y en cada rincón
de esa tierra, he encontrado
la ausencia de ti.
Ya pasaron los años del encuentro
y de una amistad relativa,
vuelvo a mi tierra,
y a solas se me escapan
los ojos al cielo, me salgo
despacio del libro... y me pierdo
y a solas conmigo pienso,
no sé, si todo fue un sueño muy grande,
o solo fue un pequeño sueño.
Lejanía
De mis ojos a la noche
que inmenso espacio,
inmensidad de luces que me miran
con brillo fulgurante,
y estallan en mi cerebro con calor humano.
¡Qué lejana la noche!
y en la noche el pensamiento
mudo de palabras,
sólo es un remanso de agua transparente
para guardar únicamente en su fondo
una luna de espada.
¡Qué lejana es la vida
qué no consigo entenderla!
y en este apeadero pienso
en todo lo que me queda lejos,
y de todas esas aves que vuelan
manifestando su verdad,
hay una, la que más siento.
¡Qué lejana la amistad!
Insomnio
Miro a un cielo rojo profundo
oscuro
lleno de estrellas,
que me miran y me alertan.
Cansancio sobre cansancio
etérea pena muerta.
Montones de mañanas
que me trasladáis por el soplo
de un día
a buscar otras noches.
Me he quedado sin días
solo tengo amaneceres y noches
que os vais y volvéis tan deprisa
dejando como el mar,
la resaca en su
oleaje.
Manuela Lorente Lax es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.
