Flores del desierto
Ángeles con alas recortadas
Secuestradas en sus vuelos.
Voces sumisas, ahogadas
y en la lejanía de los caminos,
fino polvo de cinabrio
recogiendo infinita nada
Almas con deseos de vuelo,
cuerpos congelados.
Manos amenazantes alzadas
Tristeza y llanto.
Eclipsados ojos las miraban,
envueltos impasibles
de amarga hiel
e infernal odio de lucifer.
Flores del desierto
que aún marchitas,
sus pétalos rocían el aire
vagando en secreto,
recordando que su leve perfume de hoy,
ayer fueron sus barros.
Devolvamos sus voces,
sus lamentos, uniendo nuestras plumas,
defendiendo a esas flores del desierto de alas,
que aún hoy,
siguen secuestradas.
María del Carmen Aranda está galardonada con el escudo de oro de la Unión Nacional de Escritores de España.
