María Fernández Fernández, poemas

 

Insidias

La duda alzó la voz,

voló sobre cabezas levantadas

que esperaban certezas.

 

Extendiose un efluvio de sospecha

y con ella recelo y desconcierto.

Fue creciendo la voz desesperada,

convertida ya en ira,

que clamaba venganza.

 

Y surcaron el cielo cuervos negros

que extendieron las alas y cegaron la luz,

graznidos que acompañaron los gritos,

algarabía nefasta que cegó melodías

que tímidas alzaban su plegaria de amor.

 

Así continúa el mundo

sumido en maremágnum vergonzante,

ahogado por pecados capitales,

luchando por asir los haces de esperanza

que resisten la duda,

que se nutren del sol.

De A propósito de vida


Elegía

Hoy se apagó tu luz, y las estrellas

descifrarán tu nombre, enamoradas

del eco de las voces que te alumbran,

de la estela de amor que te acompaña.

 

El silencio cubrió la madrugada

y la escarcha se deshizo en lágrimas;

hoy no saldrán las nubes,

el sol tendrá tu luz por compañía

y el viento aplacará la sed de sombra.

 

No volarán los pájaros, no cantarán los grillos,

tras las majadas aullarán los perros,

y en negro tornarán las rojas amapolas.

 

Hoy se apagó tu luz, quedamos ciegos,

huérfanos de tu piel, de tus afanes,

apartados de Dios, sin esperanza.

De A propósito de vida