María Jesús Hernanz Gómez, poema

 

El tiempo oculto del bosque

Aquel tiempo de cortos dedos,

lazos, trenzas

y un columpio anidado

en tus brazos de roble

dejó la huella de una risa olorosa

un movimiento apresurado, oculto

en el matorral

piñas, desde el hogar

crepitando colores de estrellas.

Y me fui de tu lado, siguiendo el reloj de las farolas, cambiando aquellas formas por un cuaderno pluriempleado; y a pesar de todo no me olvidas, ni te olvido, nos desnudamos y a los pies de este otoño me abandono a tu manto dorado. Yo transito, recojo los aromas que resinan al sol, la vida oculta de cada raíz, descanso en los brazos sin miedo a los nidos, sin yugo a las formas que vas creando hacia el viento, hacia el sol…

PORQUE… 

 Tu entiendes cuando el pájaro de hielo pica mis ojos, cuando lleno de estambres un rocío de palabras que el sol no puede anidar, cuando grito mi derrota en charcos irrespirables. Tú, tú, tú … ungüento, piña; manto, malaquita; columna y dravita del dios Silvano, tú, tú, tú…