En el perfil del tiempo
voy buscando una huella
de luz que me ilumine,
una evidencia clara
que venga a demostrarme
que es posible salir
de esta ciénaga oscura.
Y agudizo el oído,
abro más mis pupilas;
como un viejo felino
aguardo con paciencia
el momento oportuno.
Como otros seres busco
la luz para ir creciendo.
Como árbol succiono
el agua de la vida.
Me refugio ante el trueno,
huyo de la tormenta.
Y me adapto a los cambios
de vientos y mareas.
Aun así, es difícil
mantenerse sin mancha,
conservar aún intactos
los sueños más hermosos,
y creer que es posible
salir de la maleza.
Pero sé que soy fuerte,
que la razón me asiste,
que otros muchos lucharon
como yo por vivir.
Y me agarro con fuerza
a mi ilusión primera,
y defiendo mi causa
sin dejarme engañar.
Porque encuentro en mi pecho
una llama que arde,
una rosa que crece
y no quiero cortar.
Sus espinas me hieren,
su hermosura me aturde,
y su dulce fragancia
me condena a soñar.
Desenfundo la tarde,
miro al cielo y advierto
que hay azules que invitan
a ser ave y volar.
Y la brisa en sus alas
lleva el canto del agua
y el misterio del beso
que no pude olvidar.
En el perfil del tiempo
me muevo en equilibrio,
midiendo bien mis pasos
para no resbalar.
Y descubro que hay grietas
por donde el amor entra
y con su luz de siempre
nos vuelve a conquistar.
(Finalista XXXI Premio Luz poesía de Tarifa)
