María Teresa Fandiño, poema

 

Una tarde en satén

Una tarde en satén color rosa,

y universo de blanco lunar

me dijiste con voz temblorosa

que tú nunca me ibas a olvidar.

 

Me contaste que el mar te llamaba

como tira del carro un caballo,

con mi llanto tu cuerpo mojaba

la mañana de piedra y de orballo.

 

Enrocadas las nubes en rojo

tierras fértiles con prados verdes,

frenaría mi llanto y mi enojo

el saber que tal vez me recuerdes.

 

Ya regresas con melancolía

la que ofrecen los años vividos,

tú mis ojos verás este día

en mi estatua de piedra, dormidos.