María Teresa Fandiño, poemas

 

De verde viste el pueblo

Frenético quebranta un proyectil

sobre el marrón y el ocre en las laderas

y, alejando la paz entre fronteras,

de luto viste al pueblo aquel misil.

 

Por mi tierra luchando en tierra hostil,

sólo escucho el silencio entre banderas,

y, esquivando las balas más certeras,

sin vida vivo en brazos de un fusil.

 

Nuestras madres, ocultas en guaridas,

se calzan los zapatos de los hijos.

Exhortemos el alto al fuego en aras

 

de la libertad, al azul, sin bridas,

sepultemos gloriosos entresijos

y rencillas por dogmas o por tiaras.

 

Por tiranos con taras,

miseria; por miseria, lucha y guerra.

Exijamos paz para nuestra tierra.


Obra finalista del  XII Certamen Nacional de Poesía de ASEAPO "Gritos en verso 2026"

 

Ese día que vuelvas a casa

Ese día que vuelvas a casa

te aseguro que tú la verás:

nuestra aldea se ahoga y se abrasa,

nuestro hogar en el nunca jamás.

 

Y jamás ese hogar, ni sus pozos,

ni sus aguas de espacios abiertos,

ni el prado y su brisa, ni los gozos

en la parte de atrás de los huertos,

 

volverán a su imagen natal.

La abundancia de nubes moría

escupiendo tormenta a raudal,

hoy el llanto riega, la alegría

 

se añora, se recuerda, se pierde.

Y aunque jures que no volverás,

unos ojos recuerdas en verde

y el amor en los campos de atrás.

 

Una tarde en satén

Una tarde en satén color rosa,

y universo de blanco lunar

me dijiste con voz temblorosa

que tú nunca me ibas a olvidar.

 

Me contaste que el mar te llamaba

como tira del carro un caballo,

con mi llanto tu cuerpo mojaba

la mañana de piedra y de orballo.

 

Enrocadas las nubes en rojo

tierras fértiles con prados verdes,

frenaría mi llanto y mi enojo

el saber que tal vez me recuerdes.

 

Ya regresas con melancolía

la que ofrecen los años vividos,

tú mis ojos verás este día

en mi estatua de piedra, dormidos.