Mario Llamazares Torrao, poemas

 

Hoy he vuelto a soñar con el eterno gotear de la lluvia

Hoy he vuelto a soñar con el eterno gotear de la lluvia

sobre los charcos y barrizales de mis parajes,

y a sentir ese amor por la nostalgia primigenia,

por la melancolía de un fino e infinito llover

que se asemeja al corazón cuando se evapora en lágrimas

tras un desengaño.

Entonces el ser se vuelve hueco y el sonido de la gaita

intenta henchirlo de palabras sin nombre,

como la eterna lluvia que moja el barro,

sin nunca colmarlo.


A veces me despierto

A veces me despierto

creyendo estar en ti

y entonces eres un denso mar

que empapa mi cuarto.

A veces me despierto

pensando no ser yo,

pues la esencia de tu ser

desborda los límites de mi cuerpo.

A veces me despierto

                                   y no me despierto,

porque tú eres sueño

                                 y no sueño.


Refutación de las cumbres

          “My love for Linton is like the foliage in the woods,

          time will change it… my love for Heathcliffe

resembles the eternal rocks beneath.

(Wuthering Heights Emily Brontë)

También las rocas se desgastan con el tiempo.

A veces en la espesura del bosque siento

que es más puro y bello

el leve vuelo de un pájaro,

el lento crecer de las hojas

o el breve mirar de unos ojos intensos

que la firmeza de un frío peñasco

durante el duro e impasible invierno.

A los ojos de la eternidad,

son iguales el efímero aleteo

de una mariposa en su vuelo

y las duras piedras

de nuestros más sagrados monumentos.


Llueve

Llueve.

Y la lluvia crea cauces nuevos,

disuelve caminos viejos

entre las montañas que conforman

este valle en el que un día nos encontramos.

El río, inconsumible, se desborda.

Ya nadie sabe dónde se encuentra.

Sé a ciencia cierta, que algún día

(probablemente tú y yo ya no estaremos)

ya no habrá río, ni valle, ni montañas

y una masa informe de agua sepultará aquel cruce

en el que solo en la inmensidad de la noche,

temeroso, lleno de esperanzas,

te esperaba.