El cetrero
Esa piel enguantada,
contiene siglos en mi mano
el vuelo de sus ojos
sedas verdosas y los escapados estiletes
que siento de sus garras
¡Oh águila imperial!
Ese batir de tus alas,
la majestuosidad
de tus planeos,
un sueño inalterable,
eres emperador de los confines de la tierra
cuenta guante de cetrero
la ilusión vana
de haber querido sus viajes,
su mirada ambarina,
su oteo lejano
vuelves a mi
para agradecer mi pobre compasión humana
nunca tendremos
necios mortales
lo que tu rescatas en tu mente
desconocida
¡Oh águila imperial!
Quedé el recuerdo de mi guante,
la unión de dos espíritus
que vuelan en alma
y en cuerpo.
