¡Qué crack!

 

Ana Julia Martínez Fariña

Una mesa y un hombre sentado detrás de ella con dos sillas de frente. Un cuarto que muy bien puede ser una consulta, una habitación minimalista o un despacho a medio amueblar.

Llaman a la puerta con los nudillos. El hombre que está tras la mesa se levanta y se dirige hacia la puerta que abre lentamente, recibiendo a una pareja (hombre y mujer que le miran con asombro) El hombre que acaba de abrir la puerta está con un bañador y con una camiseta informal. La pareja le mira con incredulidad. La mujer no le quita la vista de la parte inferior de su cuerpo con gesto de no poder creer lo que está viendo.

El hombre que les ha recibido les hace ademán de que pasen.

Hola buenas tardes. Adelante. Ustedes dirán, - les saluda con relativa euforia.

Vengo a…hacerle una pregunta, pero…. – responde el hombre que entra tímidamente. La mujer se queda rezagada.

Pasa mujer, no te quedas ahí…. Por favor, entre nosotros no hay secretos, - le dice el hombre.

Sí, pero…es que…. –Contesta la mujer con cierto recelo.

¡Ah! ¿Les extraña mi aspecto?  - pregunta el del bañador con toda naturalidad. – Es que acabo de llegar de darme un chapuzón y todavía no me ha dado tiempo a cambiarme. Soy muy puntual y ya habíamos quedado.

¿Un chapuzón???? – pregunta el hombre asombrado. - ¿Dónde? Aquí no tenemos playa.

No, aquí no pero acabo de llegar de la playa de Asturias y me he bañado en un paraíso natural llamado: playa de Gulpiyuri.

La pareja le mira y se miran entre sí.

-Bueno yo me quedo fuera – Dice la mujer tímidamente

-Sí, va a ser mejor – dice su pareja, además creo que…ahí fuera he visto una cara conocida y voy a charlar un poco. Te espero.

La mujer se queda fuera y su pareja entra. El hombre del bañador, se echa a reír con sarcasmo

-Parece mentira que se puedan tener tantos prejuicios.

-Sí…sí pero…hay veces que no se pueden evitar

-Bien, pues usted dirá

-Es que…creo que tengo una fístula

-¿Una fístula? Y usted ¿cómo lo sabe?

- Bueno porque….no sé, noto algo raro, ya me he puesto varios emplastes pero esto no sale, sigue igual.

-Perfecto pues vamos allá. Bájese los pantalones, apóyese en el asiento de la silla y haremos la exploración.

- Pero ¿y la camilla?  ¿dónde está la camilla?

-Esta noche han entrado aquí y nos han robado dos camillas, dos ordenadores y un desfibrilador

- ¿Y sus pantalones?

El hombre ríe a carcajadas.

No, mis pantalones no, como le dije antes vengo de darme un chapuzón

Ya, bueno pues, nada… a ver si puede decirme algo de esto que me trae por la calle de la amargura.

El hombre se baja los pantalones y se inclina hacia adelante apoyándose en el asiento de una de las sillas. El hombre del bañador saca unos guantes de un cajón de la mesa, se los pone y efectúa una exploración.

-¿Y dice usted que tiene una fístula? – pregunta.

-Pues yo diría que sí, estoy seguro, -responde el paciente.

El hombre del bañador se quita los guantes y se desinfecta las manos con un frasco de pulverizador.

Pues yo le digo que “esto”, no es una fístula.

¿Ah no? Entonces, ¿qué es?

Habrá que hacer varias pruebas y estudios que confirmen las sospechas que tengo, pero de lo que sí estoy convencido es de que no se trata de una fístula.

-Pues yo le digo que sí.

Pues yo le digo que no

¡Pues yo insisto en que tengo una fístula

¡¡¡¡Y yo insisto en que no es una fístula!!!!

Pero vamos a ver…¡Vengo aquí creyendo que me voy a encontrar con el doctor  Villegas, vestido  como manda los santos cánones, con una camilla y una consulta normal y me encuentro con un tipo que acaba de llegar de darse un baño a kilómetros de aquí, en bañador, sin camilla y sin modales, y para colmo,  me discute que no tengo lo que yo creo que tengo.

- ¡Usted lo ha dicho! “Cree”, que tiene. Yo soy el doctor Villegas, Carlos Villegas y me está usted faltando al respeto pero le voy a decir una cosa: ¡Si usted sabe más que yo, ya sé lo que tengo que hacer!

-¿Qué va a hacer? – pregunta el paciente asustado.

Carlos Villegas se dirige a la puerta y la abre invitando a salir a su “paciente” que se queda sin palabras.

¡¡¡¡Adelante!!!!!  Empiece a llamar a sus pacientes porque a partir de ahora, va usted, a pasar consulta. -¿Cómo? Pero, ¿qué dice?

El paciente todavía tiene los pantalones bajados. La puerta abierta de par en par y varias personas sentadas en la sala de espera. La acompañante, se pone en pie y va hacia ellos. El paciente se sube con nerviosismo y rapidez la ropa y mira al doctor Villegas con indignación.

¡¡¡¡¡Está usted loco de atar, Carlos Villegas o cómo diablos se llame!!!!!! Le voy a denunciar. ¡Nos veremos en los tribunales y muy pronto!

Lo que usted diga – responde Carlos Villegas con indiferencia. El paciente se va hacia las demás personas que están en la sala de espera.

¡No permitan que les atienda este psicópata!

La mujer se mete dentro de la consulta, dejando al paciente fuera, confuso.

Creo que….ha salido todo bien

-¿Tú crees? Pregunta Carlos Villegas

Sí, por su cara, creo que sí, le conozco perfectamente

¡Uf! Pues no las tengo todas conmigo

Se abre la puerta y entra el paciente. Ya no queda nadie en la sala de espera.

-¡¡¡¡¡Eres un crack, Mauro, un auténtico crack!!!!!!! El perfecto Dr Villegas, sí señor, hasta yo mismo me creí que no tenía la fístula

- ¡Y la tienes! ¿No?

-Sí, me operan para la semana que viene, pero no me vas a operar tú (dándole una palmada en la espalda) me opera un equipo de verdad (se echan a reír) pero tú...vas a hacer lo que tienes que hacer, para lo que has nacido: ¡para actor! ¡estás contratado! Mañana firmamos el contrato, vas a ser Carlos Villegas en la serie.

Mauro suspira, ríe mientras dos lágrimas resbalan por sus mejillas.

-¡Por fin voy a hacer lo que me gusta!

-Bueno y…… lo mismo les digo que me revisen mejor, que lo mismo no tengo una fístula

-No…yo diría que tienes un forúnculo.

Los tres ríen a carcajadas.

                                                                            FIN

Ana Julia Martínez Fariña es delegada en Galicia de la Unión Nacional de Escritores de España.