Reflexión

 

Soy María Segura García. Nací en Lorca una ciudad preciosa, mediterránea de la región de Murcia. Fue un 10 de mayo de hace algunas décadas. Fue cuándo el sol parecía que brillaba con más pureza, cuándo al estrechar una mano encontrabas en ello toda la fuerza y la paz concentrados, cuándo el olor a pan recién hecho alimentaba el alma, cuándo teniendo bien poco, éramos los dueños del universo.

Mis padres era un lujo de padres, unos luchadores natos que supieron criar a sus dos hijos dentro de unos valores, a pesar de las circunstancias de la vida que no fueron todo lo favorables que se hubieran deseado.

No sé quién se detendrá a leer esto, ni desde dónde...pero quería dejarlo aquí y expresar alguna de las cosas que siempre requirieron mi atención y constancia, y por las que he luchado desde que me reconozco.

Una de ellas es; de qué por adversidades que aparezcan en la vida nunca te des por vencido, nunca creas que las batallas están perdidas si aún estás en medio de la lucha. Ver el vaso medio lleno es siempre la actitud.

Otra de las cosas (y que para mí tienen especial relevancia) es la de ser siempre agradecidos. Agradecer las manos que te ayudaron a salir de algún bache, agradecer el calor humano de esos corazones desinteresados, agradecer el calor y la compañía cuando el frío se adueñó de tu vida. Agradecer a ese entorno que no giró la vista hacia otro lado, cuando demandabas ayuda sin solicitarla.

Y no nos olvidemos del ejercicio de solidaridad

Nos hará sentirnos reconfortados y reforzados.

Será señal de que hemos aprendido, que la vida sin duda alguna es la mejor escuela, que la vida pasa rápido y tenemos que dar ejemplo de honestidad, ser humildes y empáticos con el entorno. Y aprovechar cada momento porque la vida son sólo eso...momentos.

María Segura García es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.