Beatriz Romero
-Cuanto más observo el mar, más pequeña me siento en su presencia.
-No sé si has llegado a pensar alguna vez que es la unión de millones de gotas minúsculas lo que le convierte en algo tan inmenso y poderoso.
-Tú lo acabas de decir. La unión de todas ellas es lo que le da al mar la fuerza y energía que vemos y sentimos.
-Las gotas no se comparan, no compiten, no luchan entre sí, unen su identidad particular para crear una identidad superior. En comunidad permanecen juntas, comparten, conviven, vibran al unísono. Todas tienen una esencia propia y todas forman una única esencia.
-Las personas somos tan distintas. No nos parecemos a las gotas de los mares u océanos – comento.
-Si cierras los ojos y sientes desde el corazón, te darás cuenta que no somos tan distintos en esencia.
-No sé si en esencia pero en la forma sí. El ser humano suele hacer lo que no hacen las gotas del mar. Se compara, compite, discute, se agrede, dificulta la convivencia y a veces hasta decide no sólo sobre su propia existencia también sobre la existencia de los demás.
-Cuanto más te alejas de tu esencia, más perdido recorres el camino de tu vida. Y esa desorientación lleva a desear lo que otros son o tienen, apareciendo lo que tú dices: envidias, comparaciones, discusiones, agresiones, celos…Cuando pierdes tu brújula interior, adoptas la brújula de otros. Y es entonces cuando permites que otros dirijan tu vida, al tiempo que renuncias a ser el capitán de tu propio barco. Pero siempre se está a tiempo de provocar un reencuentro con tu esencia arrinconada. Ésta siempre está esperando volver a ser
reconocida. Es parte de ti y va contigo a todas partes. Tú eliges o iluminarla o ensombrecerla. No olvides que cuando la esencia es reconocida de modo individual por cada persona, el resto de esencias la atraen para formar entre todas una esencia superior. Como las gotas de agua y el mar.
-¿Quieres decir que la fuerza reside en nuestro interior?
-Dentro de ti puedes encontrar todas las versiones de ti misma que vas a necesitar para recorrer la aventura de la vida. De ti depende identificarlas, resonar con ellas y sobre todo aceptarlas. En la aceptación reside tu fuerza interior.
-Hablas de versiones, ¿de cuántas?
-Todas las necesarias para que en su conjunto puedas disponer de una energía poderosa parecida a la que percibes cuando disfrutas de cómo la unión de las gotas de agua forman el mar.
-¿Crees que es fácil hacer ese tipo de introspección en uno mismo y mantenerla en el tiempo?
-Siempre que te mantengas despierta, que te enorgullezcas de cómo eres y mantengas tu criterio y creencias por encima de las modas, estarás protegiendo tu esencia que es la unión de tus versiones.
-¿Quieres decir que si consigo vibrar con todas mis versiones conseguiré la perfección?
-Ya eres perfecta como eres. Disfruta de tu perfección.
Giro mi rostro hacia Agha, me quedo con los ojos y la boca bien abierta. Me ha sorprendido su respuesta. No se inmuta, simplemente, sigue hablando.
-Todos somos individualmente perfectos en esencia y todos juntos formamos la esencia superior de la raza humana.
-Reconocerás que hay personas que parecen tener poca esencia. Por decirlo de algún modo.
-Si los miras con los ojos que hemos tenido cerrados en la cubierta podría ser así. Pero si los miras con los ojos del alma, verás sus almas tan llenas de luz como la tuya. La diferencia es que aún no se han descubierto y siguen perdidos en un laberinto tenebroso, en el laberinto del ego.
-¿El ego?, ¿a qué te refieres?
-Al apego a todo lo material sin orden ni control. A vivir principalmente de apariencias e imaginarse por encima del resto. El refugio en estas apariencias aparece cuando no has sido capaz de construir una fortaleza en tu interior y pretendes sustituirla por una en el exterior.
-¿Has hablado de la aventura de la vida. ¿Para ti vivir es una aventura?
-Puedes planificar, programar, desear y a pesar de ello te veas sorprendida y a veces hasta sobrepasada por acontecimientos que te salpican y rodean. El devenir de las experiencias está ahí, para ser vividas por ti en el lugar y tiempo en que se manifiestan. A pesar de no haberlas tenido en cuenta en tus planes lógicos, están registradas en el calendario de tu alma. Por eso, la vida es una aventura continua llena de regalos en forma de aprendizajes que vamos recogiendo en nuestra mochila a medida que vamos recorriendo el camino de nuestro propio laberinto.
-¿Dónde queda entonces el libre albedrío?
-Nunca te abandona. Cada experiencia que te ofrece la vida necesita de tu consentimiento para dirigirse en una u otra dirección. Si no le das a los demás el poder de decidir por ti, tú siempre decidirás qué quieres vivir y cómo.
-A veces es difícil tomar una decisión.
-Es la única forma en la que te haces consciente de tu situación, de tu elección y especialmente de las consecuencias que se te van a presentar.
-Me cuesta aceptar las consecuencias de decisiones que otros toman por mí.
-Cuando más decides por ti misma más fácil te resultarán, más orgullosa te sentirás. Cada decisión será un nuevo aprendizaje.
-¿Y qué pasa si decides no ser responsable de tu vida aunque sea de forma inconsciente?
-Hasta que no te haces responsable de tu vida, de tus decisiones y de sus consecuencias, es como si bloqueases tu evolución. No superas la lección de vida, no maduras. No te preparas para la siguiente experiencia que te espera a la vuelta de la esquina.
Por eso es importante estar despierto y ser consciente de tu continua interacción con la vida. Sin descanso. Y sin vacaciones. Es un trabajo continuo y a largo plazo.
-¿A largo plazo?
-Sí, nunca sabemos los años que vamos a vivir. Precisamente por lo que acabas de decir, porque no sabemos si vamos a vivir un día o treinta años más, es importante saber disfrutar al máximo el momento presente como si fuese el último que pudiésemos disfrutar en esta existencia. Es lo único que tenemos en cada momento.
-Es cierto que en cualquier momento nos podemos ir. Nuestra alma es fuerte pero nuestro cuerpo es frágil. ¿Crees que hay algo después de la muerte física? Yo estoy en un proceso personal de modificación de creencias.
-Cuéntame. ¿Qué tienes en mente?
-He estado leyendo libros sobre el tema y voy a compartir contigo algunas de sus ideas.
Nuestra alma tiene tanto que aprender que puede llegar a necesitar más de una vida.
-¿Cómo si repitiese curso?
-No exactamente. El alma se mantiene, pero camba todo lo demás: la apariencia física, el entorno, la salud, la familia, la raza, la religión, el idioma, el país…hasta puedes cambiar de sexo. En una vida puedes ser mujer y en otra hombre.
-¿Con qué propósito?
-Avanzar en sabiduría. En cada vida las experiencias son diferentes.
-¿A través del conocimiento acumulado?
-Sí.
-¿Qué nivel de conocimiento necesitas adquirir en cada existencia?
-El que puedas descubrir por ti mismo. Puede ser mucho o poco.
-¿Qué consecuencia tiene que aprendas mucho o poco?
-Si avanzas rápido, regresas menos veces a un cuerpo. Si avanzas más lento, necesitas más vidas.
-¿Arrastras ese conocimiento adquirido de una vida a otra?
-Parece que llevas contigo el aprendizaje superado pero también tus deudas.
-¿Qué quieres decir con deudas?
-Utilizando ejemplos de nuestra conversación anterior podría ser algo así como que la vida te expone a una situación de aprendizaje determinada que necesitas para tu bien, sino eres capaz de adquirir esa lección, es como si tuvieses que repetirla, y se repite tantas veces como sea necesario hasta que adquieres el conocimiento que te está esperando. Si agotas la vida sin conseguirlo, en la siguiente te volverás a enfrentar con ese reto. Situaciones nuevas que van aumentando de intensidad para hacerte reaccionar y despertar. Ahora mismo pienso en mi divorcio y me pregunto ¿si en esta vida mi marido me ha sido infiel, qué debo aprender?, ¿he sido yo infiel a mi pareja en una vida anterior, o voy a serlo en una futura?
-El tiempo desvelará tus dudas. ¿Durante cuántas vidas crees que repites ese proceso?
-Lo que necesite tu ritmo de aprendizaje.
-¿Cómo sabes que vas por el buen camino?
-No existe esa dualidad de bueno o malo. El camino que recorres es el adecuado, tanto si aprendes a la primera como si no. Los errores son todos necesarios en tu aprendizaje, están ahí también por algo. Tienen tanto peso como los aciertos.
-¿Puedes reconocer en cada vida el grado de sabiduría que vas acumulando?
-Parece ser que se ve en tus actos y en tu fortaleza interior.
-¿Perderías el miedo a morir físicamente?
-Sí, totalmente.
-¿Puedes coincidir con personas que has conocido en vidas anteriores?
-Eso parece.
-¿Tú crees que dos almas que han vivido una vida anterior podrían reconocerse en otra posterior?
-¿A veces no te ocurre con algunas personas que desde el primer momento sientes como si las conocieras de siempre, con las que te comunicas con sorprendente facilidad incluso en los silencios , y también lo contrario , a veces evitas a personas que no conoces si las tienes cerca porque te sientes mal sin aparente motivo .? Son simplemente sensaciones, percepciones, pero lo curioso es que ocurre.
-¿Y crees que esa conexión especial que se crea en esas ocasiones podría ser debido a que se ha coincido en otra vida anterior?
-Podría ser. No es fácil identificar algo así pero el alma que es sabia seguro que lo puede hacer.
-Hay un grupo minoritario de musulmanes que creen en la reencarnación.
-¿Sí? Cuéntame. Yo también debo estar en un grupo minoritario. No debo ser una católica muy ortodoxa.
-Los Druzes creen que cada alma humana migra al cuerpo de un recién nacido en el momento de su muerte, especialmente cuando muere de una manera poco natural.: un accidente, un asesinato…
-¿De verdad?
-Piensan que la vida tiene un propósito, que se viene a aprender lecciones y que una vida no es suficiente para aprenderlo todo. Creen que el alma vive muchas experiencias en su recorrido para adquirir sabiduría. Si mueren en paz parece que comienzan la próxima vida sin memoria, pero si mueren violentamente parece que recuerdan sus vidas pasadas o al menos detalles de las mismas.
-No sabía nada de esas personas. Debe impactarles.
-Aceptan esas creencias y lo viven con naturalidad. Un druze asume que su alma ha vivido incontables vidas y también incontables muertes. Algunas veces son capaces de encontrar a su familia anterior.
-Vaya descubrimiento. Me estás sorprendiendo.
-No tienen miedo a la muerte. Cuando tienen que enfrentarse a ella piensan en su próxima vida.
-Me está costando reaccionar. Comparto muchas de sus creencias. Estoy realmente sorprendida.
-Después de esta conversación ¿Crees que podrías reconocer a alguna persona de alguna de tus vidas pasadas?
Desde la escotilla mayor nos llaman. Nos unimos al grupo. Bebemos, hablamos y nos reímos con ganas.
Fragmento de la novela Te alquilo tu mirada, de Beatriz Romero.
La autora es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.
