El regreso de Don Quijote

 

Octavian Néstor

Secuencia lírico-dramática

“Señor,
aplácame el instante
hasta que se vuelva amor.”

El regreso de Don Quijote (en un estilo casi clásico)

Ha vuelto
sin lanza,
sin armadura,
con una herida en forma de espejos.

Ya no busca molinos de viento.
Los ha encontrado —
son oficinas ahora,
naves vacías,
pantallas que giran ilusiones en slow motion.

Sancho se fue mucho antes,
se hizo consultor,
le dejó una nota:
“los sueños no pagan el alquiler”.

Pero Don Quijote aún sueña
con los ojos fijos en el sol de neón,
en tranvías que no llevan a ninguna parte
salvo a otras estaciones
del mismo comienzo.

La gente se ríe,
lo graba,

le dicen que el romanticismo es un glitch,
que el amor ya no se escribe con letras,
sino con emojis y distancias calculadas.

Pero él camina
con pasos de tiempo roto,
en un mundo que lo ha olvidado
y que él todavía ama,
contra toda evidencia.

Ya no grita,
ya no lucha,
pero cada uno de sus silencios
es una revuelta,
una plegaria
sin cielo.


Dicho de otro modo:

Don Quijote ha vuelto.

Ya no lleva armadura,
solo un abrigo de tela gastada
que huele a lluvia y a páginas viejas.

Ya no empuña la espada — sino una taza de café barato
en un bistrot de las afueras.

Allí, el molino de viento es un aire acondicionado
que jadea sin sentido.

El caballero ya no grita,
no porque haya dejado de creer,
sino porque sabe que nadie escucha.

Cuando mira el mundo,
ve fortalezas en ruinas que creen ser centros comerciales.

Dulcinea se ha convertido en influencer.

Y, sin embargo, camina por calles sucias,
entre pantallas, entre risas breves,
de esas que no dicen nada.

Camina, con sus pasos torpes,
de soñador sin aplicaciones y sabe —
incluso una ilusión abandonada
puede iluminar un segundo la realidad.


O, en versión posmoderna:

Don Quijote 2.0

(edición con errores y revelaciones)

ha vuelto
ha iniciado sesión en el mundo nuevo
usuario: caballero_errante
contraseña: dulcinea2025
(no funciona, la cuenta ha sido eliminada)

busca molinos
encuentra servidores
busca enemigos
encuentra algoritmos

Sancho está en TikTok
traduce con estoicismo historias de 15 segundos
le saluda con ironía
“¿ves, jefe? ahora el mundo lucha con notificaciones”

y aun así
Don Quijote se niega a ser smart
rechaza la actualización
rechaza creer
que el mundo es solo un scroll infinito

en el bolsillo lleva una página arrancada de Cervantes
y un sueño que hace lag
cada mañana,

pero camina
a pie
con todos los sistemas obsoletos
y el corazón sin optimizar.


I. Don Quijote (error de ensoñación)

He reaparecido
de una grieta en la página —
creía que el tiempo dormía,

pero todo ha sido reprogramado.
Los dragones son máquinas,
el castillo es una red de oficinas,
y yo —
solo un glitch
en su realidad fluida.

Pero no me den por acabado:
me he puesto la armadura del silencio
y he partido
una vez más
contra la nada.


II. Dulcinea (filtro de rosa)

No le pedí que me soñara,
yo era solo un rostro entre dos “likes”,
una historia con buena luz.

Él me dio un aura,
yo le di un bloqueo sutil —
no lo entendió.

Ahora, cuando regresa,
me dice poemas;
yo le ofrezco términos y condiciones.

El amor es un contrato con caducidad automática,
y sin embargo…
su voz duele de una forma hermosa.


III. Sancho Panza (influencer de realidades)

Mi jefe aún tira de quimeras,
pero yo he hecho dinero con la verdad.

Le dije:
los “likes” no se ganan con lanza, sino con alcance.

Me sonrió triste
y subió a su sueño gastado
como a un caballo muerto.

Lo miro caminar
todavía
y no sé si reír
o acompañarlo otra vez.


IV. El mundo (como mundo)

Nos hemos acostumbrado al simulacro,
llevamos las ilusiones en el bolsillo,
las sacamos solo cuando duele demasiado.

¿El caballero? —
un meme,
un mito reciclado,
un error poético en un sistema de notificaciones.

Pero, a veces, por la noche,
despertamos llorando
sin motivo

y entonces, sí,
quizás aún lo necesitamos.


V. Rocinante (confesión de un caballo cansado)

No soy más que un caballo viejo,
con nombre de epopeya
y huesos que crujen con cada sueño.

He cargado quimeras sobre el lomo
hasta desgastar mis cascos de ideal.

Él me llamaba con nombres nobles,
aunque era una pobre bestia.

No lo traicioné,
porque en sus ojos
yo era más que un caballo.

Nunca entendí lo que buscaba,
pero sabía que el camino era nuestro.

Y lo más triste:
cuando se detuvo,
eché de menos
su peso sobre mi espalda.


VI. El molino de viento (del metaverso)

Ya no tengo alas,
solo procesadores;
no giro,
me cargo.

Fui enemigo de un caballero,
ahora soy fondo de un juego NFT.

Él vino
con los ojos quemados de pasado,
me miró
y calló.

“¿Dónde está el mal?”, preguntó.

“No existe —
se ha reducido a los términos y condiciones.”

Miró el cielo pixelado
donde ni Dios inicia sesión.


VII. Cervantes (post scriptum)

Te creé por error —
un pensamiento demasiado hermoso
en un mundo demasiado pequeño.

Te escribí como una herida
creyendo que el mundo reiría.

No rieron.
Te tomaron en serio.
Te volviste mito.

Tal vez me equivoqué,
pero fuiste mi error más vivo.


VIII. Coda final

DON QUIJOTE
Aún camino,
porque el silencio no es camino.

DULCINEA
Amaba una idea.
Yo soy carne.

SANCHO
A veces echo de menos su locura limpia.

ROCINANTE
Es difícil llevar un sueño.

EL MUNDO
Tenemos plazos, no ideales.

CERVANTES
Todos me pertenecen,
pero yo ya no pertenezco a nadie.

(pausa)

TODOS
Quizás el sentido no esté en la victoria,
sino en el intento de creer
que todavía puede existir.