Francisco Luque Bonilla, poemas

 

Masacre en Gaza

¡Palestina!, la tierra se estremece,

grito de terror en la calavera,

donde la paz se ahoga en la trinchera,

y el lamento del viento siempre crece.

 

En Gaza, el sol se desangra, fallece,

mientras el odio siembra su bandera,

la esperanza se torna prisionera,

y el alma se quiebra, se desvanece.

 

En Gaza llena de sombra, el lamento,

las lágrimas, caen como rocío,

pintando el cielo con un gris sangriento.

 

Gaza llena de angustia, al desafío,

entre los escombros, un nuevo aliento,

cada fuerza florece en el vacío. 


Haikus para la paz

Bajo las bombas,

un niño sueña en paz,

silencio roto.

 

Ríos de sangre,

lágrimas en la tierra,

paz en las manos.

 

Niños en paz,

juegan sin conocer

la voz del miedo.


Las palabras que más dices

Las palabras que más dices,

prefieren la libertad de ser libres,

un estrellado universo de voz,

luminosas de marcas indelebles.

Dices palabras de seda

que van a tus labios,

pletóricos de fantasía.

Labios tiernos, volátiles,

labios de un tibio calor sonrojados,

silenciosos, en melodía.

Labios que buscan a labios.

Las palabras que más dices

son blancas y alumbran,

a tu alrededor, como un faro.

Sonido que brilla vestido de luz.

Hablas tan elocuente,

que hablas… repartiendo frescura.

Y las palabras que más dices

son redondas como una promesa,

limpias y  transparentes

cercanas y queridas.

Es una canción, agridulce,

es un susurro de cerezas,

que dice: hasta pronto.


El susurro del horizonte

En el umbral del tiempo, el viento teje, 

sueños con hilos de sombra y destellos. 

La humanidad camina, en un espejo quebrado, 

cada fragmento guarda, un pedazo de su tierra. 

 

Somos nómadas de un desierto que avanza, 

buscando oasis en mapas borrados. 

El aire, pesado de preguntas sin respuestas, 

gime entre hierros de ciudades alzados. 

 

¿Quién escucha el lamento de la tierra herida? 

¿Quién descifra el código de las estrellas lejanas? 

Mientras el mar devora las costas, 

el futuro se desvanece entre brumas vacías. 

 

En el silencio de los relojes que marcan, 

el porvenir, que se escurre entre los dedos. 

Somos arquitectos de un mundo que cae, 

pero también semillas de un jardín nuevo. 

 

En la grieta de lo desconocido, algo respira, 

algo espera en la sombra, algo calla. 

No es el fin lo que se avecina, 

sino el latido de un nuevo comienzo que avanza. 

 

Y en el eco de ese latido que crece, 

tal vez encontremos la canción que nos salve. 

El horizonte susurra su secreto, 

mientras el mundo, en silencio, se alza.

 

Flamenco pasión impetuosa

En el corazón de la España querida,

el flamenco es un grito de emoción,

una danza de alma apasionada,

que despierta el espíritu con devoción.

 

En el corazón de Andalucía,

nace un canto que el alma estremece,

flamenco, pasión que se desliza,

con duende y fuego en el aire.

 

La guitarra llora su melodía,

mientras las palmas marcan el compás,

y la bailaora con su energía,

despierta el alma en este baile tenaz.

 

Flamenco, cante jondo de la tierra,

donde el duende se alza en el viento,

expresión pura de la pasión sincera,

que en cada sonido deja su aliento.

 

¡Olé flamenco, jaleo y alegría,

que en cada compás llevas la vida,

bailando en el alma, en la noche y el día,

flamenco, cante puro, eterna herida!

 

Las palmas marcan el ritmo,

guitarra que llora y canta,

bailaora que pisa fuerte.

Voz profunda, quejío, sentimiento.

 

Letras que desnudan el alma,

alegrías, bulerías, seguiriyas,

cada palo una historia que vive.

Duende y magia en cada movimiento.


A corazón abierto

Desnudamos el alma en cada línea, 

sin miedo a que se lleven nuestros secretos. 

Aquí, en este rincón del mundo, 

los corazones laten al mismo ritmo.

 

No hay sombras que oculten la verdad, 

ni silencios que ahoguen la voz. 

Hablamos con el pecho abierto, 

dejando que la luz, lo inunde todo.

 

Porque la poesía no es solo palabra, 

es el latido que nos une, 

el hilo invisible que teje 

nuestras historias, en un solo canto.

 

A corazón abierto, 

compartimos lo que somos, 

lo que fuimos, lo que seremos.

Y en este encuentro, 

descubrimos que la poesía, 

es el lenguaje universal. 

 

Llegamos con preguntas, 

y nos vamos con respuestas. 

Porque aquí, en Granada, 

la poesía nos ha enseñado 

que abrir el corazón 

es la mayor de todas  las victorias.


La paz como una estrella        

La paz, un saludo de calma

en el eco de la batalla diaria.

La paz tan necesaria como la respiración,

como la vida y la humana existencia

duradera como un diamante.

Una completa y eterna paz,

Inalterable, solidaria.

Paz en la tierra, desarmada de guerras.

La paz coronada por ojos brillantes,

sonrisas plenas.

La paz con su propio aliento de sangre

la salva de la muerte imposible.

Paz a la tristeza de las almas de los muertos.

Paz para una esperanza incalculable

siempre llamada y doblegada.

La paz, luz de los días valientes, deseada.

Hermosa, con la grandeza de los años.

Una paz como una rosa inviolable.

Nuestro objetivo, paz con justicia, fecunda

puesta en pié, honrosa, para todas las naciones.

Una paz que alumbre las calles

de ese dolor de las hordas salvajes.

Paz al odio de los vientos irracionales

con sus sombras que respiran violencia.

Crea y ten una paz como una estrella

para que escuchen al mundo su desesperación.

La paz tiene que ser el destino de la gente. 


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